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Desgarrador: testigo del Conicet detalla secuestro y tortura en el 76

Pedro Córdoba es investigador del Conicet y testificó en el juicio "Jefatura III" sobre su secuestro y tortura durante la dictadura militar en Tucumán en 1976.

Un testigo, que actualmente se desempeña como investigador del Conicet, declaró ante el Tribunal Oral Federal (TOF) de Tucumán sobre el secuestro y las torturas de las que fue víctima, en el juicio de lesa humanidad denominado "Jefatura III", que abarca a crímenes perpetrados en perjuicio de 237 víctimas durante el Operativo Independencia y la dictadura militar instaurada el 24 de marzo de 1976.

Pedro Córdoba es ingeniero químico y actualmente trabaja como investigador del Conicet, y tenía 26 años cuando fue secuestrado el 5 de junio de 1976, en una casa ubicada en la calle Lavalle 261 de la capital tucumana, donde vivía junto a su madre Deyanira Adela Beltramelli de Córdoba y su hermana María del Valle Córdoba.

“Estudiaba desde la tarde hasta la noche y volvía a mi casa a dormir”, indicó Pedro que en ese entonces era estudiante y se desempeñaba como ayudante en la Cátedra de Dibujo y Geometría Descriptiva de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la Universidad de Tucumán (UNT).

“Entraron tres o cuatro personas con ropa militar o policial y armados. A mi madre y a mi hermana las encerraron en una habitación. A mí me golpearon, me ataron las manos, vendaron los ojos, me sacaron a la calle y me subieron a la parte de atrás de un Ford Falcón, el auto del terror

El testigo le contó al TOF, integrado por Noel Costa, Jorge Basbus y Juan Carlos Reynaga, que la noche de su captura se encontraba en su habitación listo para dormir, cuando escuchó “ruidos fuertes” y vio que la puerta del domicilio "estaba destrozada”.

“Entraron tres o cuatro personas con ropa militar o policial y armados. A mi madre y a mi hermana las encerraron en una habitación. A mí me golpearon, me ataron las manos, vendaron los ojos, me sacaron a la calle y me subieron a la parte de atrás de un Ford Falcón, el auto del terror”, recordó.

En el transcurso del viaje que según pudo calcular la víctima duró alrededor de 15 minutos, fue golpeado y despojado de sus pertenencias, su billetera, cinto y un reloj pulsera.

“Llegamos a un lugar, me decían que había escalones ficticios, pero no había nada” relató el Pedro, quien supo que “era un lugar de torturas por los gritos y llantos que se escuchan. Ahí me pusieron cables, me daban electroshock, me desmayaba y me despertaban a patadas".

Y en su relato agregó: "Durante las torturas me preguntaban por cada uno de los miembros de familia y con quienes trabajaba”.

“Era un lugar de torturas por los gritos y llantos que se escuchan. Ahí me pusieron cables, me daban electroshock, me desmayaba y me despertaban a patadas"

Después de ser torturado, Pedro es llevado de nuevo a una habitación y horas después “me pude levantar la venda y ver que estaba en la Jefatura de Policía. Después me llevaron a un lugar más grande, ahí había como 30 personas”.

En ese lugar “había tráfico constante de personas detenidas ilegalmente. Nos ponían números identificatorios. Estábamos sentados uno al lado del otro y cuando pasaban nos golpeaban en la cabeza. Nos daban poco de comer y poca agua. También había mujeres, eran especializados en hacerlas gritar con las torturas y escuché que había chicas embarazadas”.

Pedro estuvo secuestra en la Jefatura hasta el 21 de junio de 1976, “ese día me levantaron, me subieron a un auto y me dejaron en las inmediaciones de mi casa”.

“Supe tiempo después que el mismo día que me secuestraron intentaron llevarse a dos amigos, pero no pudieron” y también por ese tiempo “secuestraron a dos compañeros de trabajo”.

En esta megacausa se juzga la responsabilidad de 27 acusados, entre los que se encuentran expolicías y exmilitares, de delitos de lesa humanidad cometidos entre 1975 y 1983 en el centro clandestino de detención que funcionaba en la Jefatura de Policía de Tucumán y en instalaciones del Ingenio Nueva Baviera.

FUENTE: Télam

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