En diálogo con LV12, el director de Alumbrado y Semáforos de la Capital, Sergio Gao, explicó que cada nueva instalación surge a partir de un análisis técnico previo. "Siempre estudiamos los cruces más peligrosos y avanzamos en la instalación de semáforos para brindar seguridad vial y ordenar el tránsito", señaló.
El funcionario detalló que para determinar la factibilidad de un nuevo complejo se tienen en cuenta distintos factores, entre ellos los reclamos de los vecinos, la cantidad de vehículos que circulan por la zona, la existencia de escuelas, hospitales o centros de salud y las estadísticas de siniestralidad. "Realizamos censos vehiculares en diferentes horarios y días para identificar los momentos de mayor circulación y definir los ciclos adecuados para cada cruce", explicó.
Gao destacó que el proceso de instalación es relativamente rápido gracias a la decisión política de priorizar la seguridad vial. Según indicó, una semana demanda la elaboración del estudio técnico y otra semana la ejecución de los trabajos. Posteriormente, los semáforos permanecen algunos días en modo intermitente para que conductores y peatones se familiaricen con el nuevo dispositivo antes de su habilitación definitiva.
Embed - Sergio Gao, director de Alumbrado y Semáforos de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán
Respecto a la inversión necesaria, reconoció que se trata de obras de alto costo. "Un complejo semaforizado puede costar entre 45 y 60 millones de pesos, dependiendo de la cantidad de movimientos y las características de cada intersección", precisó.
El director también se refirió al funcionamiento de la red semafórica y explicó que no es posible sincronizar todas las arterias al mismo tiempo. "Se trabaja con cronoplanes que priorizan las avenidas y corredores más importantes. Si sincronizamos una calle, inevitablemente podemos afectar otra, por eso se busca el mejor equilibrio posible para la circulación general", sostuvo.
Además, remarcó que el municipio avanza en la modernización tecnológica de los equipos mediante la incorporación de controladores de última generación conectados por GPS y monitoreados desde una central operativa. Esto permite detectar fallas, corregir problemas de sincronización y resolver algunos inconvenientes de manera remota sin necesidad de enviar cuadrillas al lugar.
Por último, Gao destacó la incorporación de dispositivos complementarios como los cronómetros peatonales y los decrementadores viales que informan el tiempo restante de cada fase del semáforo. "Ya instalamos 50 decrementadores y estamos colocando otros 50 más en puntos críticos de la ciudad. También seguiremos ampliando los cruces peatonales con cuenta regresiva para mejorar la seguridad de quienes circulan a pie", concluyó.