La medida, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, afecta a uno de los organismos clave en la regulación y control sanitario del sector agroalimentario argentino.
El decreto establece que la renuncia de Cortese se acepta a partir del 28 de julio, mientras que la designación de Giraudo Gaviglio rige desde el 29 de julio.
SENASA depende de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía y cumple un rol central en la fiscalización de la sanidad animal y vegetal, así como en la certificación de exportaciones agroalimentarias.
La salida de Cortese, a tan solo ocho meses de haber asumido el cargo, se produce en un contexto de tensión que cuando uno de los laboratorios más grandes del país envió una carta documento al organismo por un lote ingresado al país por una empresa competidora.
Si bien coceros de Agricultura confirmaron a este medio el paso al costado por “motivos personales”, la pulseada por las vacunas importadas pesaba como explicación de la renuncia.
La controversia se originó cuando, bajo la gestión de Cortese, Senasa facilitó la importación de productos veterinarios, una política impulsada por el gobierno de Javier Milei para reducir los costos en el sector agropecuario. Esta decisión provocó el rechazo de los laboratorios nacionales, que consideraron amenazada su posición en el mercado.
La tensión escaló cuando uno de los laboratorios más grandes del país envió una carta documento a Senasa por un lote de vacunas importado por una empresa competidora. Aunque Cortese calificó la acusación como “totalmente improcedente”, la polémica ya había tomado estado público.
El respaldo explícito de Javier Milei y del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, a la apertura del mercado profundizó el aislamiento del funcionario.
Durante la Expo Rural, Milei afirmó: “Vamos a tener vacunas a mitad de precio”, mientras Sturzenegger sostuvo: “Nos están estafando”.