Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) utilizaron más de mil cien toneladas de explosivos en las explosiones de túneles en la cordillera de Ali Taher, en el sur del Líbano, donde afirman haber destruido infraestructura subterránea clave de Hezbolá que provocó el fuerte sismo.
La explosión fue tan potente que el Centro Sismológico Euromediterráneo, una organización no gubernamental, registró un terremoto de magnitud 4,1º.
El centro informó de un temblor de esa magnitud a una profundidad de 10 kilómetros, en un punto situado a 25 kilómetros al sur de Sidón y a 16 kilómetros al noreste de Tiro, a las 21:08 hora local.
Israel comunicó que completó la demolición de importantes infraestructuras subterráneas construidas por Hezbolá en la estratégica cresta de Ali al-Taher, en el sur del Líbano.
"Se trata de infraestructuras terroristas estratégicas construidas en dos décadas, con financiación y planificación iraníes", según una nota al primer ministro, Benjamin Netanyahu.
Según Israel, la red de túneles es una "infraestructura estratégica construida a lo largo de dos décadas, financiada y diseñada por el régimen terrorista iraní", que permite a Hezbolá tener una base operativa para "la conquista de Galilea" --en alusión a la región histórica montañosa situada al norte de Israel-- y controlar los movimientos de sus tropas en Metula y Kiryat Shmona.
Estos nuevos ataques se producen después de que las fuerzas israelíes tomaran el control del estratégico castillo de Beaufort, ubicado a orillas del río Litani y conocido como Qalat al Shaqif.
El lugar atacado fue uno de los epicentros de la guerra de Líbano de 1982, escenario de combates entre el Ejército de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

