La soledad significa sentirse solo independientemente de la cantidad de contactos sociales. El aislamiento social es la falta de conexiones sociales. El aislamiento social puede causar soledad en algunas personas, mientras que otras pueden sentirse solas sin estar socialmente aisladas.
Por nuestra naturaleza y psicología necesitamos estar rodeados de personas para sentirnos bien, lo reconozcamos o no, al menos durante una parte del día. Tal y como indican estudios, la mayoría de nosotros pasamos un 80-90% de nuestro tiempo activo comunicándonos con otras personas, ya sea por vía digital, en el trabajo con los compañeros o en casa con el núcleo familiar.
El impacto de la soledad en la salud y las relaciones sociales
El Dr. Conrado Estol, neurólogo y referente en salud y bienestar, explicó en LV12 que "una cosa es estar solo, que uno pueda pasarlo bien con un proyecto que te llena y te hace feliz, y después lo compartís con otras personas, y otra es estar vacío, sin inquietudes, sin intereses, con estrés crónico y en soledad absoluta, es lo que hace daño. Esto altera y mata neuronas en el área de la memoria y la toma de decisiones".
El profesional sostuvo que cuando la persona no quiere compartir, está triste, llora más fácil y pierde interés en las cosas que antes disfrutaba, eso puede ser depresión. Es una mochila de 20 kilos que se puede vaciar tratando con una persona especializada y medicamentos. Es fundamental diagnosticar porque uno se va acostumbrando y no es normal tener esa mochila".
Riesgos de la soledad para la salud
Aunque es difícil medir el aislamiento social y la soledad de manera precisa, existe una fuerte evidencia de que muchos adultos de 50 años de edad o más están socialmente aislados o se sienten solos en maneras que ponen en riesgo su salud. Unos estudios recientes hallaron lo siguiente:
- El aislamiento social aumenta significativamente el riesgo de una persona de morir prematuramente por todas las causas, un riesgo que podría rivalizar con el del tabaquismo, la obesidad y la inactividad física.
- El aislamiento social se asoció a un aumento de casi el 50 % del riesgo de demencia.
- Las relaciones sociales escasas (caracterizadas por el aislamiento social o la soledad) se asociaron a un aumento del 29 % del riesgo de enfermedad cardiaca y a un aumento del 32 % del riesgo de accidente cerebrovascular.
- La soledad se asoció a mayores tasas de depresión, ansiedad y suicidio.
- La soledad en los pacientes con insuficiencia cardiaca se asoció a un riesgo de muerte casi 4 veces mayor, a un aumento del 68 % del riesgo de hospitalización y a un aumento del 57 % del riesgo de visitas a la sala de emergencias.
¿Cómo ayudar a estas personas?
Para Estol, "lo principal es buscar ayuda y el consejo más simple es ordenar tu vida: Por ejemplo, si te retiraste, no levantarse a cualquier hora, no comer cualquier cosa, buscar un interés porque hay demasiadas cosas para hacer y después personas para compartir, no necesariamente tiene que ser una pareja, hay clubes, amigos, familiares, algo. Aunque no se tenga esa necesidad, hay que tratar de interactuar, buscar el encuentro de la forma que sea y mantener la actividad social".

