En un 2020 detenido en el almanaque para países enteros, con infinidad de actividades suspendidas y la agenda social cancelada indefinidamente, uno de los pocos indicadores que nos dan cuenta del paso de los meses es el cambio de estaciones. Cada vez anochece más temprano y el otoño se nota también en la temperatura, que en cuestión de jornadas perdió varios grados y obligó a dar vuelta los placares.
Pero los días se sienten más largos. Las mañanas se suceden y se parecen entre sí, y a veces es difícil diferenciar el día de la semana por el que andamos. La cuarentena forzada por la pandemia de Covid-19 generó una distorsión en la percepción del tiempo, por eso resulta fundamental saber a qué se debe este fenómeno y cómo regularlo.
"La sensación que tenemos es que hoy es domingo como ayer y antes de ayer; perdimos una multitud de referencias temporales que tenemos normalmente en nuestro funcionamiento diario. No sabemos en que día estamos", comentó Rodrigo Laje en LV12.
Con respecto al experimento en el que está trabajando, explicó: "queremos medir si el aislamiento social influye en la percepción del tiempo. El cerebro procesa tiempos continuamente en muchos rangos diferentes; uno de los mas conocidos es el reloj biológico, una parte del cerebro se encarga de decirnos cuando tener hambre, sueño, despertarnos, entre otras cosas".
Es un experimento global, resultado de una colaboración entre grupos de 18 países. Cualquier persona mayor de 18 años puede participar, son cuestionarios dividido en tres etapas.
Para finalizar, el especialista reiteró que "para la gran mayoría de las personas, la cuarentena impuesta por la pandemia del Covid-19 condujo a una sensación general de que el tiempo parece estar suspendido y el presente se está expandiendo".

