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ECONOMIA | Tipo de cambio |

El dólar cierra mayo con una caída del 2.2%

Tanto desde el Gobierno, como desde los analistas privados, descartan un atraso importante, ya que la devaluación previa dejó margen. Tampoco hubo, por ahora, efecto positivo en los precios.

Frente una inflación que seguirá por encima del 3% mensual durante mayo, la dinámica del dólar oficial sigue desacelerando con fuerza. El Gobierno apunta, fiel al uso y costumbre en año electoral, sin distinción de colores partidarios, a apreciar el tipo de cambio, con la finalidad de intentar anclar la inercia inflacionaria. A dos días de que termine el mes, el ritmo del crawling peg ajustó apenas 0,9% y terminaría el mayo apenas por encima del 1%. Eso implica una contracción real del tipo de cambio en torno a 2,2%, lo que implicará un acumulado de 7,5% en lo que va del año y no tuvo aplique sobre los precios.

Con la inercia inflacionaria desbocada, el BCRA apuntó a quitar presiones por el lado del tipo de cambio. Van tres meses de desaceleración fuerte de la cotización del dólar, que por ahora no mostró respuestas significativas en los precios minoristas ni en los mayoristas. El freno sobre el crawling peg sigue, con la expectativa oficial de que no habrá impacto de un potencial atraso cambiario, ya que hay margen en términos de competitividad. Y la idea de que un par de meses no son suficientes para asegurar que apreciar el tipo de cambio no está teniendo efectos.

Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la encuesta realizada por el BCRA a través de una consulta a consultoras y bancos de la city, la inflación de mayo será de 3,3%. Si se cumple esa proyección, la caída real del precio del dólar respecto al peso será similar a la de los dos meses previos: 2,2%. Fue de 2,3% en marzo, con un crawling peg al 2,4% y una inflación al 4,8% y de idéntico 2,3% en abril, con una suba del dólar desacelerando bruscamente a 1,7% mensual, contra una inflación de 4,1%.

Por ahora no tuvo efecto en precios pero se espera una desaceleración

El BCRA empezó a apretar el freno durante enero, frente a una alarma que no paraba de sonar: la espiralización nominal. Sobre el cierre del 2020, con la apertura de sectores a la salida de la Fase 1 y la inercia latente, la inflación se disparó. Eso llevó al dólar intentar seguir esa dinámica. El BCRA contuvo la tasa de interés, para no acoplarse a la espiralización, y le puso un freno al avance del precio del dólar.

La amenaza era clara: una devaluación mensual por encima del 3% le ponía un piso alto a la inflación. Si bien no se observó desaceleración desde entonces, la expectativa de que afloje la dinámica de precios está bastante difundida entre consultoras privadas. Aunque seguirá en niveles elevados y no se esperan mejoras del salario real de cara a las elecciones. En una proyección que se repite año a año, la idea es que en el segundo semestre se perforará ese mencionado 3%, tal como afirmaron Ecolatina y LCG en informes recientes. La inflación del 2021 terminará en torno al 45%, bien por encima del 36,1% del 2020 pero bien por debajo del 53,8% del 2019.

Desde Ecolatina afirmaron que, en parte, la inflación no desaceleró demasiado porque son varias las causas que la impulsaron: “En 2019, las causas de la aceleración inflacionaria eran claras e inmediatas: un salto cambiario. Por lo tanto, cuando el dólar oficial se estabilizó, cepo mediante, la inflación se desaceleró. En cambio, en los últimos seis meses, los factores inflacionarios son más difusos. En el comienzo de 2021, el Banco Central redujo su tasa de devaluación, a la vez que los mercados paralelos calmaron su ritmo frenético y la brecha se atenuó. Por lo tanto, hay que ir a buscar otras causas”.

Y agregaron: “Por un lado, aumentó el tipo de cambio efectivo para importaciones. ¿Qué quiere decir? El dólar que sirve de referencia para los precios es una suma ponderada entre las compras que se realizan con dólares oficiales y las que se realizan con dólares paralelos. Si bien ambos subieron por debajo de la inflación en los últimos meses, el tipo de cambio paralelo fue ganando relevancia y trasladándose a los precios”.

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Hasta el momento la situación del dólar no se vio reflejada en los precios.

Hasta el momento la situación del dólar no se vio reflejada en los precios.

Con margen para apreciar durante la aceleración inflacionaria

En general, hay, entre analistas, una cierta calma respecto de los niveles de tipo de cambio real. Las devaluaciones previas dejaron margen para intentar regular la dinámica nominal con una apreciación de corto plazo.

Acerca de la posibilidad de que se genere un atraso tal que implique presiones cambiarias futuras, el economista jefe del CESO, Nicolás Pertierra, sostuvo: “Probablemente vaya a existir la tipica diferencia de apreciación en años impares y depreciación en años pares. Igual viene con un margen mucho mayor, no es lo mismo que la apreciación de 2011 o 2015 donde ya se partió de un tipo de cambio muy apreciado. El año pasado, por ejemplo, la devaluación fue de 40% vs 36% de inflación. El año que viene seguramente se retome un ritmo de depreciación un poco por arriba de los precios. Con controles cambiarios, la verdad, no veo chances de un salto brusco. Este año tiene margen para apreciarse sin generar demasiados problemas, y el año que viene cuando puedan aparecer esos problemas la estrategia va a ser otra”.

Por su parte, el director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, coincidió en que no habrá presiones por el lado del atraso cambiario. Sí puso el ojo en la posibilidad de una emisión monetaria que ensanche la brecha y obligue, entonces, a corregir al oficial para volver a achicarla. Dijo: “Si puede haber un ajuste del tipo de cambio después de las elecciones es más por cuestiones nominales que porque el tipo de cambio real esté apreciado. Que el BCRA tenga que emitir mucho, impacte la previa de las elecciones, vaya a dólares paralelos y haga crecer mucho la brecha cambiaria y sea necesario corregir”.

FUENTE: BAE Negocios

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