Hoy de cumplen 26 años del comienzo de la campaña “Tormenta del Desierto”, lanzada por una coalición internacional liderada por Estados Unidos, y que permitió la liberación de Kuwait, que había sido ocupada 5 meses antes por Iraq, pero hundió a los iraquíes en una tragedia que aún continúa.
“Los problemas, dificultades y divisiones ocurridas en Iraq en los 25 últimos años es por la maldición de la ocupación de Kuwait como resultado de una decisión política ilógica e injustificada”, asegura Haidar Fuad, que aquella noche del 16 de enero de 1991 tenía 11 años.
Fuad recuerda que después de que el Ejército iraquí invadiera Kuwait, en agosto de 1990, su abuelo le dijo a su padre que “Iraq iba a pagar un precio muy alto por invadir Kuwait”. “Pasados todos estos años, estoy seguro de que mi abuelo tenía razón y también de que es posible que los iraquíes sigamos pagando el precio de esta ocupación durante mucho tiempo”, subrayó.
El discurso del analista político Husein Yaburi, no difiere en esencial de la opinión de Fuad. Yaburi declaró que la guerra del Golfo afectó al país en todos los aspectos y lo devolvió a la Edad Media.
“En aquella guerra, Iraq perdió a miles de sus hijos, el 50 por ciento del Ejército iraquí y el 70 por ciento de sus Fuerzas Aéreas. La infraestructura quedó destruida”, subrayó Yaburi, para quien el bloqueo económico posterior y la caída del dinar iraquí terminó de empeorar la situación.
“Las Universidades iraquíes eran como las de los países occidentales y el sector sanitario uno de los mejores de la región”, lamentó antes de agregar que ahora “no hay una sola universidad entre las 400 mejores del mundo”.
Asimismo, para Yaburi, aquella guerra fue “la chispa que encendió la expansión del extremismo y la violencia”, especialmente tras la segunda Guerra del Golfo de 2003, una continuación de la operación “Tormenta del Desierto”, con la que Estados Unidos y sus aliados lograron lo que años de bloqueo no habían conseguido, acabar con Sadam Husein.
Fuente lavanguardia.com

