Bajo el título "El aire en ebullición", Brito señaló que cuando se combinan temperaturas elevadas y una importante disponibilidad de humedad, el aire asciende con facilidad hasta alcanzar su punto de saturación. Es entonces cuando comienzan a formarse las nubes conocidas como cumulonimbos, que se caracterizan por su gran desarrollo vertical y su aspecto algodonado.
"Cuando tenemos jornadas muy cálidas y con mucha disponibilidad de humedad, el aire asciende muy fácilmente y llega a su punto de saturación, momento en el cual se forman enormes nubes muy algodonadas llamadas cumulonimbos", explicó.
El especialista detalló que dentro de estas formaciones se producen intensos movimientos de aire, con corrientes ascendentes y descendentes que generan cambios importantes de temperatura. Incluso, indicó que en el interior de estas nubes las temperaturas pueden descender hasta los -90 grados, condiciones que favorecen la formación de granizo de distintos tamaños.
En cuanto a los efectos que pueden producirse en superficie, Brito explicó que la combinación del aire cálido que alimenta a la nube y el descenso de aire frío desde las alturas puede generar fuertes precipitaciones, ráfagas de viento y caída de granizo.
"Lo que parece una simple nube es una enorme masa de aire que sufre diversos cambios de temperatura y humedad", señaló. Finalmente, remarcó que se trata de un fenómeno que durante esta época del año puede observarse con frecuencia en Tucumán.