Tras una segunda infructuosa audiencia en el Ministerio de Trabajo de Córdoba, los empleados de Pauny decidieron el martes por la tarde tomar las instalaciones “hasta que haya una respuesta contundente” ante sus reclamos, con retención de tareas. La próxima reunión entre las partes será el jueves.
La protesta se fundamenta en el atraso salarial que acarrea la empresa con sus 460 trabajadores, que, según fuentes sindicales, ya es de tres quincenas, además de la falta de aportes y obligaciones patronales. A esto se suma la delicada situación financiera, comercial y productiva que atraviesa la firma con sede en la localidad cordobesa de Las Varillas.
En diálogo con Clarín Rural, el protesorero de la UOM Seccional San Francisco, Gabriel Bertola, explicó que “se desató un conflicto con la toma de la empresa. Siempre intentamos, por todos los medios, no llegar a esto, pero, lamentablemente, los compañeros no tienen cómo aguantar esta situación, ya que se encuentran sin obra social. Es insostenible el panorama: tenemos compañeros que ya tienen pedido desalojo, que no tienen que darle de comer a sus hijos”.
Según Bertola, en la audiencia del lunes, los directivos de Pauny “no llevaron nada concreto de cómo van a seguir, entonces, la idea es estar en la fábrica hasta que se consiga una respuesta contundente, un plan firme que lleve la empresa de cómo va a ponerse al día con los trabajadores y cómo va a seguir afrontando la situación”.
El representante gremial puntualizó que a los trabajadores, que ya venían cobrando en cuotas, se les deben tres quincenas, y que recién, el viernes pasado, se les depositó $100.000.
Bertola comentó que el declive productivo y los problemas para afrontar el pago de salarios se vienen dando hace ya un año y medio: “El año pasado hicieron una reducción de una jornada laboral por semana y así llegaron hasta fin de año. Después, el problema fue que no tenían para poder pagar las vacaciones y ahí vimos la fuerte caída de la producción de la empresa”.
El dirigente gremial repasó que la producción de Pauny cayó de un promedio de 150 a 160 tractores por mes a 90 hacia fines del año pasado, al mismo tiempo que se acrecentaban los problemas para adquirir insumos y hacer frente a las obligaciones salariales.
“Tuvimos meses como julio que se hicieron 24 tractores; agosto fue cero la fabricación; en septiembre se hicieron alrededor de 23 o 24 unidades; y en octubre fueron 13 los que salieron. Fue una animalada la caída de ventas que sufrió”, graficó Bertola.
Este medio intentó ponerse en contacto con representantes de la empresa. Hasta el momento, no obtuvo respuestas.
Pauny no solo atraviesa una delicada situación productiva, sino también financiera. Según la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), Pauny debe $ 29.910.753.000 a diferentes entidades financieras (más de $ 21.000 millones al Banco Nación) y $ 1.028.417.418 por 146 cheques rechazados por no contar con fondos.
El plano comercial también es preocupante. El último informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), indica que Pauny apenas tiene una participación del 8% del mercado de tractores. Asimismo, las ventas tuvieron una caída en septiembre del 22,6% interanual y del 28% en el acumulado anual, lo que implica la comercialización de 123 unidades menos.
Pauny nació a comienzos de 2002 en la localidad de Las Varillas, como consecuencia del cierre de Zanello, que dejó 200 personas en la calle. A partir de allí, exgerentes y trabajadores de la firma quebrada se unieron y constituyeron una nueva empresa. En 2016 abrieron una nueva planta en La Banda, Santiago del Estero, y en 2017 alcanzó un récord de producción al fabricar más de 2000 tractores. Su eslogan es “6 de cada 10 tractores son Pauny”.