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La noche en que Tucumán fue una fiesta ricotera

La ciudad se fue tiñendo de remeras del Indio, banderas colgadas por todos lados y esa caminata pausada pero ansiosa del que sabe que se viene algo grande.

El sábado el Jardín de la República amaneció distinto. Bastaba con dar una vuelta por la Plaza Independencia o arrimarse al Hipódromo para darse cuenta de que no era un día cualquiera: la ciudad se fue tiñendo de remeras del Indio, banderas colgadas por todos lados y esa caminata pausada pero ansiosa del que sabe que se viene algo grande.

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Llegó gente de todos los rincones del país. En la previa se respiraba esa mística tan difícil de explicarle a quien nunca la vivió: heladeritas compartidas en la vereda, gente cantando a los gritos, abrazos sinceros entre desconocidos y una calidez que te hacía sentir entre amigos aunque no conocieras a nadie.

Cuando Los Fundamentalistas pisaron el escenario, todo esa expectativa acumulada saltó por los aires.

Lo de la banda es impresionante: suena con una potencia y una precisión demoledoras.

"Me vine a ver un recital de rock and roll del país", abrió el set list de canciones Gaspar Benegas. Listado de camiones mezcladas entre temas de los redondos y fundamentalistas durante el concierto.

Ver una marea humana saltando al mismo tiempo, dejando el alma en cada estribillo, te eriza la piel sin pedir permiso.

Un gesto genial fue la transmisión en vivo por YouTube: mientras el pogo ardía en el Hipódromo, en el chat y en las redes miles de personas lo vivían desde sus casas con la misma intensidad, sintiéndose parte de la misa a la distancia.

No fue simplemente un show más en la agenda. Fue volver a encontrarse con esa comunidad que sabe que cada canción es un refugio, un abrazo y un motivo para festejar. De esas noches tucumanas que se te meten bajo la piel y te acompañan por un largo tiempo.

"Queremos agradecerles mucho a los que hicieron el esfuerzo por venir. Cuídense y cuidemos ésta ciudad, demostremos que somos un público respetable." dijo sobre el cierre Gaspar Benegas para dar paso al pogo más grande del mundo en la voz de El mister.

Jijiji fue el cierre de una noche redonda , cargada de mística, cargada de ganas de que pronto se de a conocer otra fecha de la misa.

"Pasados dos meses nos consolarán?

Llorarás con un ojo

y con el otro te reirás"

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