Si en sus años de CQC sus laderos eran Juan Di Natale y Eduardo de la Puente, en esta oportunidad el conductor se rodeó de dos figuras que vienen luciendo su humor en el teatro, el mundo del stand-up y las redes como Agustín “Rada” Aristarán y Laila Roth. Para el estreno, contó con Guillermo Francella como invitado, una marca en su búsqueda por tener en su late show a las figuras más fuertes del espectáculo argentino. Allí el actor promocionó Homo Argentum, su próximo película, se prestó a una charla divertida y terminó cambiando de roles y entrevistado al conductor.
“Así que esto era la televisión. Lo había olvidado. Gracias a todos. Pequeñas palabras que no voy a decir, pero este es un programa que hemos pensado mucho. Es una emoción... No pensé que iba a ser tan emocionante”, repitió, abrumado luego de quitarse los lentes de sol con los que ingresó al estudio, en un guiño a su pasado en Caiga quien caiga. “Acá estamos porque yo siempre pensé que la televisión estaba...”, lanzó, con picardía, jugando a repetir una frase que viene soltando, desde hace casi dos décadas, de que la televisión está muerta.
"Estamos súper entusiasmados" dijo y mezcló temas políticos, como el arresto domiciliario de la expresidenta Cristina Kirchner o el enfrentamiento entre el presidente Javier Milei y la vice, Victoria Villaruel, con otros tales como el conflicto entre la China Suárez, Wanda Nara, Mauro Icardi y Benjamín Vicuña.
Con una mirada crítica sobre el medio, Pergolini aseguró que la televisión actual “tiene bastante menos potencia” y que se trata de un formato que solo se vuelve relevante cuando es amplificado por otras plataformas. “Yo no veo televisión. ¿Qué querés que haga? No sabría qué ver”, admitió, al ser consultado por su vínculo con la TV. También reconoció que su público objetivo son los mayores de cincuenta años y que los contenidos digitales serán clave para llegar a nuevas audiencias.