Unos 80.000 estudiantes de Uruguay de más de 600 centros públicos de educación primaria y secundaria quedaron habilitados este lunes para volver a las clases presenciales que se habían interrumpido el 13 de marzo por la declaración de la emergencia sanitaria por el nuevo coronavirus.
Uruguay se convirtió así en el primer país de América Latina en retomar el año lectivo mientras reporta una centena de infectados activos en todo su territorio.
"Este paso lo damos porque estamos convencidos de que el riesgo es mínimo'', dijo el presidente Luis Lacalle Pou cuando anunció la vuelta a clases. Aunque también se mostró cauto: "Para adelante todo lo posible, para atrás todo lo necesario''.
El lunes comenzaron los centros educativos ubicados fuera del área metropolitana de la capital, donde se acumula la mayor cantidad de casos de COVID-19, y los alumnos del último año de bachillerato y de escuelas en comunidades vulnerables.
Los grupos fueron divididos en dos para mantener la distancia física y cada uno tendrá clases presenciales dos días a la semana que serán acompañadas por las virtuales. Los alumnos no podrán permanecer más de cuatro horas en los establecimientos.
El tapabocas es obligatorio para los estudiantes de enseñanza media y voluntario para los escolares y preescolares. Durante la práctica de deportes y recreos se buscará mantener la distancia física.
"Tenemos que avanzar a paso firme por si llegáramos a tener que retroceder. Avanzar con las máximas seguridades aprendiendo que en las actuales circunstancias no hay riesgo cero ni seguridades totales'', explicó a The Associated Press Robert Silva, presidente de la ANEP.
El retorno progresivo será monitoreado por las autoridades sanitarias y fue posible por las recomendaciones del Comité Honorario Científico Asesor del gobierno.
La transmisión del nuevo coronavirus "está en una zona de relativo control'', señaló Rafael Radi, integrante del Comité y el primer científico uruguayo asociado a la Academia de Ciencias de Estados Unidos.
Desde el 22 de abril abrieron unas 900 escuelas rurales en zonas alejadas de la infección. En 300 testeos al personal ninguno fue positivo al COVID-19.

