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Se posterga la definición del ganador por la ajustada paridad

La Corte Electoral confirmó que recién "el jueves o viernes" se sabrá quién ganó. Es porque la diferencia entre ambos es menor a la cantidad de votos que fueron observados.

En una noche de tensión y nervios, el balotaje de la elección presidencial de Uruguay terminó en ajustada paridad. Cerca de las 23 del domingo, la Corte Electoral anunció que no se anunciaría el ganador hasta que se complete el escrutinio definitivo. Esto es porque la exigua ventaja de alrededor de 29 mil votos que la fórmula presidencial de Luis Lacalle Pou y Beatriz Argimón, del Partido Nacional, le sacó a la de Daniel Martínez y Graciela Villar, del Frente Amplio es similar a los votos observados, que son los votos de las personas que por algún motivo no cumplieron con algunos requisitos para votar, pero a los que se les permite sufragar.

Escrutadas el 98% de las mesas, Lacalle Pou había cosechado 48,8% de los votos, mientras que Daniel Martínez había conseguido el 47,41%. De esta manera, habrá que esperar hasta el jueves o viernes, según especificó el presidente de la Corte Electoral, José Arocena.

Pasadas las 23.30, Daniel Martínez se subió al escenario y confirmó que habían hablado con la Corte Electoral, y que aún no podía saber quién era el ganador. "Lo que sí queda claro es que, no importa quien, gane, no va a llegar el 50%. Esto obliga a trazar los entendimientos que nos permitan luchar por un solo país" proclamó en su discurso.

"Ahora, no queda más que esperar", afirmó.

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Desde las 20.30, el primer momento en que se pudieron a dar a conocer los resultados de boca de urna, la incertidumbre fue la protagonista de la noche, ya que los guarismos eran demasiado estrechos como para proclamar una tendencia definitiva. A lo largo de las horas que duró el recuento, las palabras, “mesura”, “cautela” y “paciencia” se convirtieron en los términos de cabecera, tanto de los protagonistas como de los analistas y periodistas. La situación de ajustada paridad se instaló prácticamente desde el momento en que empezaron a darse a conocer las primeras proyecciones, y fue una constante a lo largo de la noche.

No hay antecedentes en la historia política uruguaya de un resultado tan estrecho en la segunda vuelta. Independientemente del resultado final, la extrema paridad entre ambos candidatos será un dato que el próximo gobierno deberá tener en cuenta a la hora de gobernar. Si bien las últimas encuestas publicadas antes de la veda el viernes daban una ventaja cómoda para la fórmula Lacalle Pou-Villar, el Frente Amplio confiaba el domingo en que la ventaja a favor del Partido Nacional era muy escasa. "Va a ser una elección voto a voto", aseguraron.

La elección se llevó a cabo en un día de mucha tranquilidad, y cerró a las 19.30 como estaba prevista. A lo largo de la última hora antes del cierre se vivió un alza en el nivel de fervor de los militantes del Frente Amplio, y por las calles de la Avenida 18 de Julio se vieron caravanas de autos con banderas del Frente a los bocinazos y vivando a Daniel Martínez, el candidato oficialista. Chicos caminando por la calle al grito de "se siente, se siente, Martínez presidente" envueltos en banderas del Frente recibían aplausos de personas en los balcones a lo largo de la emblemática avenida de Montevideo. En los alrededores del partido, la noticia de la paridad en la elección fue vivida con alegría.

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