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Uruguay y Paraguay acorralados por la variante brasileña del Covid

La variante brasileña del Covid preocupan a Uruguay y Paraguay, ya que podría agravarse la situación por el predominio de estas cepas.

En Alerta. Así se encuentran países como Uruguay y Paraguay por el avance de la variante brasileña del coronavirus. La política permisiva de Uruguay o los cierres obligatorios en nuestro país no impidieron que hoy lideren la tasa mundial de mortalidad por COVID-19, al igual que Paraguay.

Quince meses después de que el virus apareció en la región, la región atraviesa el peor momento de la crisis sanitaria al verse acorralada por la variante brasileña del virus. ”La carga de los servicios, incluyendo pacientes graves y en unidades de cuidados intensivos, sigue siendo muy alta en la mayoría de los países del Cono Sur”, advirtió Sylvain Aldighieri, gerente de incidente para COVID-19 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La excepción es Chile, donde se observa “un descenso gradual de los nuevos casos”. El funcionario alertó sobre la presión que agregará “el inicio de la temporada de invierno austral, que históricamente ha coincidido con la temporada de enfermedades respiratorias agudas”, y exhortó a las autoridades a aplicar y vigilar con rigor las medidas de salud pública.

El predominio de la variante brasileña del virus y el aumento de la movilidad podrían explicar el agravamiento, coinciden expertos.

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Uruguay y Paraguay acorralados por la variante brasileña del Covid

Uruguay y Paraguay acorralados por la variante brasileña del Covid

En Uruguay “la gente no cree” en la gravedad del virus, afirmó a la agencia AFP el intensivista Francisco Domínguez. “Hasta que no tiene un pariente acá adentro, no cree”.

De ocupar titulares internacionales por su modélica gestión de la pandemia, pasó a coronar el ranking de decesos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días, con 22, según datos del jueves de AFP a partir de cifras oficiales. Detrás figuran Paraguay, con 19 muertos, y la Argentina, con 15. Colombia, Brasil y Perú continúan la lista.

Como referencia, Estados Unidos registra 2,5. Con 3,6 millones de habitantes, Uruguay muestra hoy valores “históricos” de ingresos de pacientes covid a cuidados intensivos (CTI), dijo a AFP Julio Pontet, presidente de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva.

Para mantener andando la economía, el presidente Luis Lacalle Pou preconiza la “libertad responsable” de los ciudadanos y se ha negado a confinar a la población pese a la presión del gremio médico y sectores de la oposición o la sociedad civil.

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Un ritmo intenso de inmunización (28% de la población completamente vacunada y 47% con una dosis) no impactaron claramente aún en la curva de contagios y muertes, como sí está ocurriendo en Chile. Esta campaña ya alcanzó a los jóvenes uruguayos.

El miércoles, Florencia de Britos, de 19 años, hacía la larga fila en un vacunatorio móvil en el departamento de Canelones (sur), una iniciativa gubernamental pensada para inocular a habitantes de zonas más pequeñas o de difícil acceso. ”Obviamente que no me voy a retirar”, dijo a AFP. “Siempre me quise vacunar”.

El hastío se hace notar en la Argentina tras un 2020 de horarios acotados de salida, toques de queda o confinamientos totales, que más recientemente se han alternado con cortos períodos de flexibilización. Comportamiento irresponsable, adopción tardía de restricciones más duras, falta de vacunas y las nuevas modalidades más agresivas del virus explican la voracidad de esta nueva ola, según Elisa Estenssoro, parte del comité de expertos que asesora al gobierno de Alberto Fernández.

”Los hábitos de la población no son acordes: reuniones sociales, gente sin barbijo... Hay una parte que cumple y otra que hace negacionismo o rebeldía”, sostuvo.

La infraestructura sanitaria está al límite. En Neuquén, el hospital Heller, el mayor de la provincia, cerró sus puertas porque se quedó sin oxígeno. En el hospital Durand de Buenos Aires hay “falta de camas y el personal está agotado”, contó el martes el enfermero Héctor Ortiz. “Cuando se liberan es por fallecimientos y se vuelven a ocupar”.

En cuanto a la vacunación, unos 8,7 millones de los 45 millones de ciudadanos (menos del 20%) han recibido la primera dosis y 2,4 millones tienen la pauta completa, según datos oficiales.

Paciencia

La falta de insumos y vacunas es crítica en Paraguay. El gobierno de Mario Abdo Benitez extendió un toque de queda nocturno hasta el 7 de junio mientras la movilidad diurna está poco afectada, fundamentalmente con reducción de aforos.

”Hoy estamos pasando por una alta circulación comunitaria, con escasa respuesta sanitaria, con falta de insumos y falta de vacunas”, lamentó el epidemiólogo Tomás Mateo Balmelli.

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Sólo el 3 por ciento de la población de 7,3 millones está vacunada y las autoridades reconocieron en marzo un 100% de ocupación de los CTI. Los pacientes “están falleciendo en las butacas de hospitales o en las camas, o en pasillos de hospitales y en sus mismas casas”, reclamó el experto.

Decenas de personas se agolpan en las afueras de los hospitales para conocer la evolución de sus familiares, imposibilitados de acompañarlos. La enfermera Elizabeth Marín se encadenó la semana pasada frente a la sede del Ministerio de Salud para exigir una cama de terapia intensiva. “Tiene que haber un lugar para mi papá. Es su derecho”, dijo a los periodistas.

El viceministro Hernán Martínez se acercó a la mujer y se comprometió a conseguirle una luego de pedirle “un poco de paciencia”. Una paciencia que a menudo resulta letal.

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