Todo ocurrió en medio de la gala, cuando la conductora de Cortá por Lozano decidió retratar un momento junto a la diva y a su hija, Mercedes Sarrabayrouse. La imagen, que parecía un gesto amistoso y distendido, fue publicada por Lozano en sus historias de Instagram acompañada de un mensaje simple: “Con Su y Mecha”, junto a dos corazones. Sin embargo, lo que para muchos fue una postal más de la noche, para Susana no cayó nada bien.
Según trascendió en A La Tarde (América TV), la diva no se sintió cómoda con la difusión de la imagen. El enojo no habría sido por la foto en sí, sino por la forma en que se dio la situación. De acuerdo a lo que relató Santiago Sposato, la imagen fue tomada por alguien del entorno de Lozano, sin una planificación previa ni un acuerdo explícito para su publicación, algo que habría incomodado a Giménez, quien cuida especialmente su exposición.
El contexto no es menor. Lozano mantiene desde hace años una relación con Jorge ‘Corcho’ Rodríguez, expareja histórica de Susana, lo que siempre sumó un condimento extra a cualquier interacción pública entre ellas. Aunque nunca hubo enfrentamientos directos, el vínculo quedó atravesado por ese antecedente, que vuelve a resonar cada vez que comparten espacio.
En ese marco, el gesto de subir la foto habría sido interpretado por la diva como una invasión a su terreno. “No se sintió cuidada”, deslizaron en televisión, en referencia a la molestia que le generó ver la imagen circulando en redes. La reacción, aunque no fue pública, habría sido lo suficientemente clara como para que el tema se instalara rápidamente en los medios.
La tensión se suma a lo ocurrido durante la misma ceremonia, donde Lozano fue una de las grandes ganadoras de la noche al llevarse el premio a mejor estilo en conducción femenina. Su discurso también dio que hablar. Lejos de limitarse a los agradecimientos formales, hizo hincapié en la importancia de la industria nacional en la moda, con una frase que muchos interpretaron como un mensaje con destinataria: “El 99,9% de los días nos vestimos con moda argentina”.
Ese comentario generó especulaciones inmediatas, ya que Susana suele optar por diseñadores internacionales en sus apariciones públicas. Aunque Lozano nunca confirmó que se tratara de una indirecta, el timing y el contexto alimentaron las lecturas cruzadas.
El clima se terminó de completar con otro detalle que no pasó desapercibido: el saludo final de Lozano a su pareja, el “Corcho” Rodríguez, durante su discurso. Ese gesto también fue leído como un guiño que, en medio de la presencia de Susana en la gala, sumó tensión a una noche que ya tenía varios focos de atención.
Como si fuera poco, hubo otro dato que reforzó la idea de incomodidad: cuando se anunció la terna que terminó consagrando a Lozano, Susana y su hija decidieron retirarse del evento antes de que se conociera el resultado.
La foto, entonces, quedó en el centro de una situación que mezcla historia personal, exposición mediática y códigos no escritos del mundo del espectáculo. Lo que parecía un gesto espontáneo terminó convirtiéndose en un punto de conflicto que volvió a poner en evidencia la sensibilidad de ciertos vínculos en la farándula.
En un ambiente donde cada gesto se analiza al detalle, la publicación de una simple historia de Instagram puede tener un impacto mucho mayor del esperado. Y esta vez, la imagen de tres figuras sonrientes dejó al descubierto que, detrás de las cámaras, no todo es tan armónico como parece.