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"El veto provoca un grave daño al sistema universitario"

En CNN Radio, el rector de la Universidad Nacional de San Luis, Víctor Moriñigo, habló sobre el veto presidencial a la ley de financiamiento universitario.

El gremio de docentes universitarios convocó a un paro nacional de 24 horas en todas las universidades del país para este viernes 12, en rechazo al veto del presidente Javier Milei a la ley de financiamiento universitario. La medida alcanza a docentes, no docentes y al sistema de investigación, por lo que la actividad en facultades, institutos del CONICET y comedores universitarios se encuentra totalmente paralizada.

En este contexto, el rector de la Universidad Nacional de San Luis, Víctor Moriñigo, alertó en CNN Radio sobre el grave daño que tendrá el sistema universitario. “Me parece que esta película ya la tenemos vista desde el año pasado, la cual era una posibilidad cierta y se está cumpliendo. Si bien es cierto, uno debe analizar que el contexto no es igual al del año pasado, así que eso para nosotros es alentador porque el año pasado las universidades se habían enfrentado en soledad a un gobierno que estaba muy fuerte y no obstante eso pudimos dar batalla con el apoyo de la sociedad. Este año, hay otros dolores, como es Garrahan, como es discapacidad, como es jubilados, como es el tema de los gobernadores, así que nosotros vemos de manera mucho más esperanzada la semana que viene, que es el nuevo objetivo: sostener la ley en Diputados teniendo los 2/3 de votos afirmativos en favor de la ley, así que estamos buscando hablar con los legisladores, con los actores de cada provincia”.

Moriñigo detalló que las universidades atraviesan un proceso de desfinanciamiento que impacta directamente en la calidad académica y en la vida de los docentes. “Lo que tratamos de hacer quienes administramos la universidad es tener las puertas abiertas y uno va recortando cosas. Los recortes en las universidades tratamos que en vez de diez trabajos de campo por cuatrimestre se hagan cinco, tratamos de que el centro universitario que se abrió en el interior de cada provincia se cierre para replegarnos en los edificios que ya tenemos, no hacemos carreras nuevas, tratamos de no gastar en congresos o cuestiones en las que antes se capacitaban los docentes. Todo esto atenta contra nuestra calidad y vemos que hay muchos docentes que empiezan a renunciar a su cargo porque van a una escuela privada secundaria porque quizás le queda más cerca y tienen que gastar menos nafta, y eso se va deteriorando en la calidad y el prestigio de nuestra universidad”.

Además, cuestionó la ausencia de un plan económico y educativo en la gestión nacional. “El plan del gobierno en muchas áreas es el no plan, no tienen un plan para absolutamente nada que no sea mirar un Excel y recortar un gasto que según ellos supera las expectativas de un plan económico que es muy rústico, es muy débil, es un plan que tiene tres o cuatro aristas de sostenimiento del dólar, baja del gasto público y que las cuentas den esperando una inversión que nunca llega. No hay un plan educativo, porque si lo hubiera uno lo podría discutir, hay muchos resortes en el gobierno nacional para discutir”.

Sobre la matrícula, el rector explicó: “Contracíclicamente en las universidades, siempre que la economía anda bien, los chicos vienen menos a la universidad, hay más poder de empleo y los chicos buscan trabajo antes que estudiar. Lamentablemente, cuando la economía viene mal, los chicos vienen más a la facultad porque entienden que el costo de oportunidades de venir acá después los posiciona mejor en un mundo laboral que es más duro. Nosotros no vemos que se está retrayendo la demanda de educación superior, al contrario, las inscripciones aumentan. Lo que sucede es que tenemos cada vez menos recursos, menos profesores para poner al frente, menos cátedras para poder abrir paralelas a las de un turno”.

Moriñigo también describió un cambio en el perfil de quienes ingresan a la universidad. “Lo que está cambiando es la conformación de los estudiantes. El que ingresa ya no es un chico que tiene 18 años solamente, tenemos otra población estudiantil, así que tenemos que poner otra atención a cómo dispersamos los horarios. Hoy dejamos de tener estudiantes que trabajan para tener trabajadores que estudian, y eso es bien distinto”.

Finalmente, señaló que la universidad deberá repensarse frente a este nuevo escenario: “Si nosotros nos salimos un poco de la discusión presupuestaria y la discusión política y nos ponemos a pensar la universidad que se viene, vamos a tener que usar aliados nuestros como es la virtualización, la utilización de tecnología, hacer algún cambio de paradigma para llegar a esos chicos y que no se tengan que trasladar constantemente a la universidad durante muchísimas horas”.

La medida de fuerza de este viernes se traduce en aulas vacías, comedores cerrados y una universidad prácticamente despoblada, en el marco de un conflicto que promete extenderse en el tiempo mientras avanza la discusión en el Congreso.

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