Eran las 11 de la mañana del sábado cuando todos los fieles se acercaban a la iglesia cristiana Life Springs. Jason David Funke llegó al lugar completamente desnudo y portando una pistola en su mano derecha: todos huyeron.
Funke se sentó en la entrada de la iglesia. Dejó su pistola en el piso hasta que llegó la policía y lo rodeó.
Primero se paró y caminó unos metros. Cuando los agentes le pidieron que deje el arma y levante las manos, obedeció. Así comenzó a acercarse hacia ellos.
Sin embargo, cuando le pidieron que se recostara sobre el suelo para aprehenderlo, se dio vuelta y empezó a correr.
En ese momento intervino el oficial Mark Hatten. Al ver que Funke se acercaba a donde había dejado su pistola, decidió dispararle.
Funke cayó herido en el hombro. Inmediatamente, fue trasladado a un hospital cercano. La Policía investiga sus posibles motivaciones, que estarían relacionadas con un profundo estado de depresión que está atravesando.

