Tucumán tuvo presencia en Terra Madre Salone del Gusto 2026, uno de los encuentros internacionales más importantes del movimiento Slow Food, realizado en la ciudad italiana de Torino.
En diálogo con LV12, Ana Cristina Nores, referente de la Ruta del Vino de Tucumán, contó su experiencia como única becada argentina por la Fundación Negroni.
La experiencia en Terra Madre
Al referirse a la importancia del encuentro, Nores explicó: “Es el evento más importante del movimiento Slow Food, el movimiento está en todo el mundo y al mismo tiempo tiene una fundación Slow Food que lo que busca es promover la producción buena, justa, equitativa para todos los productores, pero también para los consumidores de alimentos y bebidas alrededor del mundo”.
Sobre la beca que le permitió participar de la experiencia, la referente de la Ruta del Vino señaló: “En el marco del evento Terra Madre Salone del Gusto è a Parco Dora 2026 en Torino, Italia, la bebida Negroni otorgó unas becas porque este año Terra Madre cumplía 40 años, entonces otorgó becas de formación en todo mundo y bueno una de esas becas es la que yo recibí por parte de la fundación Negroni para que dentro del evento de Slow Food yo pueda recibir una capacitación”.
En ese sentido, Nores destacó la diversidad cultural del programa y mencionó: “Todo orientado a la filosofía de Slow Food, esto ha sido muy importante porque éramos 18 becarios, todos de distintas partes del mundo, una diversidad cultural realmente increíble. Yo fui la única becada por Argentina, pero tenía compañeros de Congo, de Ghana, de EE.UU., de Puerto Rico, de Brasil, de Bolivia, de Rumania. Era increíble la diversidad que había”.
La especialista explicó además cómo se organizó el trabajo durante el encuentro: “Los becarios de la fundación Negroni estaban orientados a la producción de bebidas. Slow Food se divide en coaliciones: está la coalición del cacao, del café, de la sidra, del vino y de los tragos, todo lo que debería ser coctelería”.
Y agregó: “Dentro de coalición del vino es donde nosotros estamos trabajando para integrar con la ruta del vino en altura de Tucumán”.
Los vinos tucumanos, protagonistas en Italia
Sobre la posibilidad de mostrar los productos de la provincia ante representantes de distintos países, Nores manifestó: “Saber que esas botellas viajaron de Colalao del Valle hasta la plaza San Carlos y poder exhibirlas y que todo el mundo las vea y, a partir del vino, pregunte dónde es Tucumán, dónde queda, qué es lo que hacen, cómo trabajan, cuáles son los varietales que tiene. Ha sido increíble”.
Entre las devoluciones recibidas, la referente tucumana destacó especialmente la del enólogo uzbeko Sergei Danilov, quien manifestó su sorpresa al degustar los vinos de la provincia y señaló que se encontraba ante una propuesta diferente a lo que había probado anteriormente.
En relación con las características de la producción local, Nores sostuvo: “Son vinos diferentes, no es un vino cualquiera, es un vino que tiene diferenciales. Esa es la riqueza que busca Slow Food, algo que sea distinto a la producción masiva de alimentos y de bebidas”.
El Torrontés y la identidad tucumana
Al analizar el posicionamiento de Tucumán frente a otras regiones vitivinícolas argentinas, Nores explicó: “Lo que sucede a nivel internacional es que está muy posicionado el vino de Mendoza. Por supuesto que el vino mendocino es conocido en todo el mundo, el Malbec argentino es una marca reconocida en todo el mundo. Además, está el trabajo que hizo Salta sobre los vinos de altura, pero bueno nuestros vinos son vinos que tienen cuerpo, que tienen estructura, que son intensos, que son frutados y que se los toma de otra manera, que hay que oxigenar, que se sirven más frescos, entonces sí tiene diferenciales y además en esta oportunidad llevé Torrontés, que es nuestra cepa emblemática”.
Sobre la recepción que tuvo esta variedad en Italia, comentó: “Y bueno, con el Torrontés estaban enloquecidos, les gustó mucho realmente tanto su variedad seca como en cosecha tardía o dulce natural porque en Europa ellos pueden agregar azúcar a los vinos. Nosotros no, no tenemos permitido agregar azúcar a los vinos, entonces las diferentes variedades de Torrontés se logran de manera natural, es decir, con los diferentes tiempos de cosecha de la uva o directamente con el proceso de fermentación”.
Nores también explicó qué diferencia a los vinos de cosecha tardía: “Y esas cosas son las que a ellos les llama mucho la atención, como es un vino cosecha tardía que se logra sobre ese vino sin agregar azúcar, por ejemplo. Se logra dejando la uva en el viñedo hasta que prácticamente está pasa, entonces se va deshidratando, tiene menos agua, tiene más azúcar, y el dulce natural tiene otro proceso ya de fermentación. Entonces todas esas cuestiones, ya que son como más específicas y técnicas, hacen un diferencial y a ellos por supuesto que eso les interesa también, sobre todo en un momento donde la biodiversidad y estos métodos que son más artesanales se van perdiendo”.
La recuperación de la Criolla Chica
Consultada sobre si el vino tucumano puede identificarse principalmente con el Torrontés, Nores respondió: “Absolutamente, el Torrontés, pero ahora se está trabajando mucho con la Criolla Chica. De hecho, viniendo técnicos del INTA con la Tecnicatura de Viticultura y Enología que dicta la UNT, con apoyo del Ente de Turismo, ellos están haciendo un trabajo muy interesante de recuperación de la Criolla Chica porque solamente está en el norte”.
En esa línea, explicó: “En algún momento de la historia en Mendoza quedaron sin Criolla Chica, que es una variedad autóctona, porque bueno siempre se ha mirado a Europa y a las variedades europeas”.
Y agregó: “Entonces los técnicos de Mendoza del INTA están viniendo a Tucumán y al norte para recuperar la Criolla Chica porque de repente la Criolla Chica se está posicionando muchísimo”.
Sobre la evolución del consumo de esta variedad, Nores analizó: “La Criolla hace poco empezó como siendo como una moda, todo esto que se consumen vinos más ligeros o más livianos, más frescos, que es algo que posibilita la Criolla, pero bueno es como que pasó la moda y se quedó, llegó para quedarse. Hay como todo un estudio acerca de la Criolla”.
Finalmente, contó una experiencia que tuvo durante su participación en Italia: “Encontré allí un chico que estaba becado por los chicos de Negroni, un chico de Bolivia que él está haciendo un estudio sobre las Criollas y me entregó su libro que escribió sobre esta variedad y estaban todos los vinos de Tucumán. Yo anduve por la Ruta del Vino y estuve relevando las Criollas Chicas como, por ejemplo, el Torrontés”.

