En ese marco, puso en valor el trabajo que se realiza en dicho municipio: “La violencia cada vez está en descontrol, tiene mucho que ver la educación pero desde la casa, la familia. Hoy los chicos no tienen límites, nosotros trabajamos la atención, contención y prevención de las violencias, trabajamos con casos espontáneos a los que le hacemos seguimiento”, expresó la profesional en LV12.
En ese sentido, Leguizamón explicó que una de las principales estrategias del organismo es el trabajo territorial y en instituciones educativas. “Hay que prevenir y para eso trabajamos en las instituciones educativas, brindamos reuniones con padres de alumnos y allí vamos trabajando la cuestión de límites y violencia, porque la palabra ha sido corrida de su lugar y las tecnologías ocupan más espacio”, sostuvo.
Embed - Raquel Leguizamón
Además, la directora hizo foco en la naturalización de conductas violentas en la vida cotidiana, lo que —según indicó— dificulta su detección y abordaje. “Hay muchas situaciones de la vida cotidiana que se han naturalizado las violencias y ahí aparecen las dificultades, educar y dar espacios para la reflexión son muy importantes”, afirmó.
Finalmente, apuntó directamente a la responsabilidad de los adultos en el control del uso de las tecnologías por parte de niños y adolescentes. “Una de las grandes responsabilidades que tenemos los adultos es supervisar al menos, controlar que consumen en redes, limitar tiempos de uso, a pesar que hagan berrinches; no puede ser que un padre no pueda ejercer un límite sobre sus hijos”, concluyó.
Desde el Observatorio remarcan que estos espacios de acompañamiento y terapia grupal resultan fundamentales para abordar una problemática que, lejos de disminuir, continúa en aumento en la provincia.