En diálogo con LV12, el sacerdote contó que sigue de cerca los preparativos y destacó la importancia de este acontecimiento para los argentinos. “A través de los medios de comunicación ya estamos viendo cómo se va preparando todo y, bueno, rezando por un buen clima”, expresó.
En ese sentido, señaló que la visita papal representa una oportunidad para recibir un mensaje que trasciende a quienes puedan estar presentes físicamente en las celebraciones. “Para los católicos y todos los argentinos es importante que podamos tomar conciencia que la visita del Papa siempre significa un mensaje. Mucha gente que no va a poder participar físicamente allá en el lugar, pero sí poder verlo, poder escucharlo y, por supuesto, ver qué nos deja de mensaje a los argentinos, como fueron las visitas de Juan Pablo Segundo en su momento”, manifestó.
Asimismo, el padre Abel consideró que uno de los principales mensajes de este tipo de encuentros está relacionado con la convivencia. “La visita de un Papa en general trae la visita de la paz y la paz social es muy importante entre todos los que pertenecemos a este país”, afirmó.
La participación del padre Abel en Buenos Aires
El sacerdote explicó que su participación surgió a partir de un pedido del obispo, una vez finalizadas las actividades centrales de la fiesta de la Virgen de la Merced. Según relató, viajará el domingo por la mañana para participar de las vísperas, una instancia de oración dentro del calendario de la visita papal.
“En principio yo estaba con la cabeza y el corazón en lo que es la fiesta de la Merced hasta el 25 de septiembre, que es la última actividad que se realiza en torno a esa fiesta, y de repente el obispo me pidió si podía acompañar un momento que se produce dentro del calendario, dentro de la visita del Papa, que es el momento de oración, que se llama vísperas. Es una oración que realizamos los sacerdotes, los consagrados, las consagradas, y eso va a ser en Buenos Aires y viajo el domingo a la mañana”, explicó.
Además, adelantó que intentará trasladar un elemento vinculado a la devoción tucumana al Señor de la Salud, con la intención de que el Pontífice pueda bendecirlo durante el encuentro.
“Voy a ver, en la medida de lo posible, de poder llevar un signo que es propio del hábito del Señor de la Salud, que es ese pollerín que él tiene de tela, porque es lo único que se podría trasladar para ver si, Dios mediante, y rezamos todos para que así sea, que él pueda bendecirlo en el encuentro”, expresó.
¿Cómo se organizaron las parroquias?
En relación con la participación de las comunidades tucumanas, el padre Abel indicó que cada sacerdote y parroquia fue definiendo su propia modalidad, debido a que durante varios meses no hubo certezas sobre la realización de la visita.
“Cada sacerdote fue viendo la manera de participar porque esto ha tenido varias instancias. Hasta agosto nadie tenía la certeza de que viniera, entonces no se pudo organizar como debería ser en cada unidad parroquial. Con el obispo vimos cómo hacerlo, se dio la directiva de que cada parroquia se organice libremente”, detalló.
En esa línea, agregó: “Cada parroquia organizó por separado. Hay parroquias que van con su sacerdote”.
Por último, el sacerdote remarcó que quienes no puedan asistir tendrán la posibilidad de seguir las actividades desde sus hogares y acceder posteriormente al mensaje del Pontífice. “Siempre va a quedar un material escrito de lo que él pueda enseñar como Iglesia”, concluyó.