El gobierno decidió extender hasta el 24 de julio el plazo límite para alcanzar un acuerdo con los acreedores por la deuda externa, luego de que en las últimas semanas se acercaran posiciones, pero con diferencias importantes en los detalles finales, sobre todo en lo que hace el valor presente neto, es decir, cuánto les reconocerá la Argentina a los bonistas por cada 100 dólares invertidos.
El comunicado oficial aclara que se fija esta fecha salvo que se extienda por un período adicional o que se finalice en forma anticipada. De mantenerse este límite, los resultados de la negociación se conocerían el 27 de julio y la Fecha de Ejecución será el 30 de julio de 2020.
De esta forma, el nuevo plazo que definió el gobierno toma todo el lapso que queda antes del próximo vencimiento de un pago de la deuda externa. Sucede que el 30 de junio se operará un vencimiento de bonos (Discount y Par) pero se adicionan 30 días durante los cuales el país puede no pagar sin caer en un nuevo incumplimiento, de donde la fecha límite es precisamente el 30 de julio.
Pese a las tensiones de los últimos días y la necesidad de extender el plazo de las conversaciones por la falta de un acuerdo, “las posibilidades de lograr una resolución favorable para la deuda externa argentina están muy cerca”, según señalaron a Ámbito fuentes cercanas a la negociación.
De los tres clubes de fondos de inversión que agrupan a los acreedores de la deuda Argentina, “las posiciones se han arrimado mucho con dos de ellos”, sostienen fuentes de Nueva York.
La posición más dura la mantiene el grupo Ad Hoc. En este club participa BlackRock – el fondo de inversión más grande del mundo- pero los menos dispuestos a hacer concesiones serían Ashmore y Fidelity, según se comenta.
Este club junto con el Grupo de tenedores de bonos de Cambio (Exchange) dieron a conocer este viernes una declaración con sabor agridulce. En un comunicado, por un lado se manifiesta la “decepción con la decisión de Argentina de terminar el diálogo con sus acreedores en lo que es claramente una coyuntura crítica”.
Pero al mismo tiempo sostiene que “la decisión de Argentina hace dos días de alejarse de la mesa de negociaciones es aún más desafortunada dado lo cerca que estamos de una resolución, para lo cual seguimos dispuestos a participar de manera constructiva”. Dicho de otra forma, no sólo ratifican la vocación negociadora, sino que reconocen que el acuerdo está al alcance de la mano.
El Gobierno argentino también reconoció progresos al señalar que “la República continuó manteniendo proactivamente debates con distintos grupos de inversores, adelantó posibles ajustes a la invitación y recibió comentarios de inversores, así como también otras sugerencias sobre los diferentes caminos para mejorar los recuperos”.
En este contexto es que se decidió extender hasta el próximo 24 de julio la vigencia de la oferta a los acreedores “para continuar con las discusiones y permitirles a los inversores continuar contribuyendo con una reestructuración de deuda exitosa”.

