ACV son las siglas para accidente cerebrovascular, que se produce por una arteria que se tapa -ACV isquémico-, por arterias que se rompen -ACV hemorrágico- y también por patologías venosas, como las trombosis, que también forman parte de la patología vascular.
“Lo más frecuente y lo que más vemos en el servicio de Stroke de urgencia, es el ACV isquémico y el hemorrágico, y otro tipo de hemorragia subaracnoidea. Hay factores de riesgo cardiovasculares, muy similares a los del infarto de miocardio, como la obesidad, la diabetes no controlada y el sedentarismo”, contó.
Respecto a los síntomas, el especialista sostuvo que son muy variados y que pueden ir desde algo muy simple, como una pequeña parálisis en la cara, a algo mucho más importante, como una inmovilización de parte del cuerpo o la perdida de sensibilidad e incapacidad de comunicarse -de entender, de hablar o ambas cosas-.
“El ACV es una patología muy tiempo-dependiente, o sea, el pronóstico depende mucho del tiempo que demoramos en hacer el diagnóstico y tratamiento oportuno. En el caso de los ACV isquémicos, que es cuando se tapa una arteria, es muy importante consultar como máximo hasta las tres o cuatro horas y media de iniciados los síntomas, porque ese es el periodo de ventana con el que se cuenta para actuar y tener mejores resultados. En el Hospital Padilla tenemos todos los elementos para hacer ese tipo de diagnóstico -tomografía, resonancia, angiografía, incluso hemodinamia-”, definió.