CURIOSIDADES | Agua | fría | metabolismo

Bañarse en agua fría ayuda a adelgazar y a ser más feliz

Una científica danesa, bañista invernal y especialista en grasa parda, publicó un libro sobre las ventajas de la exposición deliberada al agua fria

Subida de tipos, precios al alza en el súper... Se avecina un invierno incómodo, donde los europeos pondremos a prueba nuestra resiliencia. Decía Séneca que "ningún hombre es más infeliz que el que no ha sufrido adversidad, porque muere sin probarse a sí mismo". Ahora que los estoicos están tan de moda como en la antigüedad, la científica danesa Susanna Søberg propone una práctica ancestral que también multiplica su fama: los baños en agua fría.

Ya existían numerosas investigaciones y artículos de prestigiosas instituciones que han hablado de los beneficios de la exposición corporal al frío. Ahora, esta bañista invernal, Doctora en Ciencias Médicas y de la Salud de la Universidad de Copenhague con especialidad en grasa parda reúne en un libro el estudio más completo sobre esta práctica. En Baños en aguas frías. El secreto escandinavo para llevar una vida más feliz y saludable (Alienta Editorial) explica de manera pormenorizada su poder para aumentar el consumo de calorías, provocar alegría y sentir paz. Una invitación a abandonar nuestro cómodo estilo de vida y quizá también una solución ante el problema del gas derivado de la guerra entre Rusia y Ucrania.

LOS BENEFICIOS

¿Qué pasa cuando nuestro cuerpo entra en contacto con agua helada, que se siente como un cuchillo clavándose? ¡No es agradable! ¿Cómo obtener ventajas de una práctica en la que se pasa tan mal? A toda la gente que piensa así, la autora les responde que merece la pena porque los beneficios son mayores.

"El choque térmico provoca un aumento de las proteínas que protegen a las células del envejecimiento y las reparan. El sistema cardiovascular mejora la salud endotelial en los vasos sanguíneos y disminuye la inflamación".

En el cerebro también se desencadenan reacciones positivas: "Aumentan la dopamina, la serotonina y la noradrenalina, que son cruciales para la salud mental y reducen el riesgo de depresión y ansiedad. En la naturaleza, todavía más". Por si esto fuera poco, se queman más calorías al activarse la grasa parda, que Søberg compara con un radiador interno, generando calor.

LA ACTIVACIÓN DE GRASA PARDA

Se trata de nuestra grasa saludable, que quema azúcar y grasa blanca [tejido adiposo] en nuestro cuerpo cuando tenemos frío para generar calor". Es decir, la grasa blanca almacena energía en el cuerpo, mientras que la parda, la "amarronada", la consume. Su estudio mostró que exponerse al frío de forma repetida activa más las grasas pardas. Como resultado, aumenta la metabolización energética. "En mi libro desarrollo a fondo la información sobre este fantástico órgano, que ha sido ignorado por la ciencia hasta hace unos 20 años", detalla, si bien reconoce que se necesita más investigación para determinar si se puede crear más grasa parda para quemar el exceso de grasa blanca sin tener que hacer ejercicio. También sería importante determinar si ese gasto energético se produce de manera significativa.

"Los científicos están trabajando para ver cómo aumentar el pardeamiento en nuestro cuerpo para prevenir la obesidad y la diabetes. Hasta que sepamos más, podemos simplemente disfrutar de la salud y el bienestar naturales que proporciona la natación en aguas frías", sentencia.

SU BAUTISMO HELADO

Toda esta aventura de la escandinava comenzó hace varios años, cuando paseaba con su pareja por la costa y ambos vieron a un grupo de personas bañándose en el mar. "¡En Dinamarca, en pleno invierno! Hacía mucho frío y el agua debía estar helada, pero se tiraron sin pensárselo dos veces. Parecían contentos, reían entre ellos... Así que mi marido y yo empezamos a probarlo y acabamos pillándole el gustillo".

¿Qué les hizo repetir? "Desde mi propia experiencia, puedo decir que sentir frío es incluso más beneficioso cuando te encuentras mal, ya que te recompone el cuerpo y la mente mejor que ninguna medicina". Lo mejor, cuenta, es descubrir que eres capaz de controlar tus nervios y pasar del modo estrés (sistema de lucha y huida) al modo relajación (sistema nervioso parasimpático).

Para iniciarse, recomienda continuar con la rutina de ducharse en frío que ya tenemos incorporada en verano. "La transición es más suave y te acostumbras a las temperaturas frías poco a poco". Sin embargo, empezar en invierno tiene sus ventajas: "Cuando hace frío, el aire enfría nuestro cuerpo antes de que nos bañemos, por lo que el impacto es menor. La piel se entumece antes y lo sentimos menos".

FUENTE: El Mundo

Dejá tu comentario