Más de una semana después del inicio de unas inundaciones históricas, y aunque no llueve desde hace dos días, una buena parte de Emilia-Romaña continúa anegada y el alerta roja por el riesgo de que se produzcan desprendimientos de tierra.
14 personas han muerto y 23 000 personas permanecen desalojadas de sus hogares, mientras en las ciudades continúa, incesante, el trabajo de drenaje y limpieza. Con ayuda de tractores, los equipos de rescate reparten alimentos entre la población.
El Gobierno italiano decretó este martes ayudas por más de 2000 millones de euros para paliar los daños causados por estas inundaciones. Entre dichas ayudas hay exenciones fiscales e indemnizaciones a las empresas afectadas por el desastre.
Más de diez mil personas desplazadas en los últimos días por las inundaciones en la región han podido volver a sus casas, mientras continúan las labores de limpieza
Roma: activistas climáticos tiñeron de negro la Fontana di Trevi

