Sostienen que una correcta gestión de envases agrícolas reduce daños ambientales
Especialistas remarcan que el abandono o reutilización informal de los envases puede contaminar suelos, agua y poner en peligro a la población.
En Tucumán, la correcta gestión de los envases vacíos de fitosanitarios es hoy una pieza clave para proteger la salud de las personas y cuidar los recursos naturales de la provincia. CampoLimpio, el sistema de gestión que articula al sector público y privado bajo la Ley 27.279, trabaja junto a productores, municipios y organismos locales para asegurar que cada envase tenga un destino seguro y trazable.
La entrega responsable es esencial porque cuando los envases no se gestionan adecuadamente, pueden terminar en circuitos informales donde son reutilizados para fabricar utensilios o productos domésticos que representan un riesgo directo para la salud humana. Del mismo modo, dejarlos en los campos —sin el triple lavado y perforado correspondiente— genera riesgos ambientales que se potencian con el paso del tiempo: contaminación de suelos, afectación de cursos de agua y exposición evitable para trabajadores rurales.
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En contraste, cuando se entregan en los Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) el productor garantiza que ese material sea reciclado en circuitos industriales seguros. Este compromiso ya muestra resultados concretos en la provincia: más de 500.000 kilos de envases fueron recuperados por CampoLimpio en Tucumán, evitando que se conviertan en residuos contaminantes o en objetos de uso cotidiano sin control sanitario.
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Los productores tucumanos pueden acercar sus envases —siempre limpios y secos— a los CAT de La Virginia, Famaillá y Alberdi, o participar de las jornadas de recepción que CampoLimpio realiza de manera periódica junto a los gobiernos locales.