El tucumano, de 29 años, fue uno de los elegidos por FIFA para entrenar a los árbitros del Mundial. "Entrenamos todos los días. Es de lunes a lunes, un grupo se encarga de lo que es la pelota parada para que los árbitros puedan entrenar ciertas jugadas como lo que se ve en los partidos del Mundial y otros están en un 11 contra 11 y vamos recreando situaciones de juego para que los árbitros vean lo que se está cobrando y si es correcto", comentó Ramírez sobre la metodología de trabajo.
"No tenía idea que se hacían estas cosas, me sorprendió mucho el llamado porque uno no se espera que los árbitros entrene de esa forma", sostuvo.
Explicó, sobre la metodología, que son siete minutos por terna arbitral: "es bien dinámico".
Su función consiste en recrear situaciones reales de partido para que los jueces trabajen la interpretación de las jugadas, la toma de decisiones y las revisiones mediante el sistema VAR. "Hay que actuar y fingir ciertas situaciones, más que nada las que son penal, jugadas al límite", dijo.
Las sesiones se realizan por la mañana todos los días, entre las 8 y las 11, con una alta exigencia física y táctica en un predio ubicado en Kendall. "Lo vamos trabajando con los profes y nos van indicando cada jugada que se debe realizar. El otro día tuvimos que recrear la situación del penal de Senesi".
"Nos van a haciendo preparar jugadas, está todo el tiempo la cámara filmando, y los errores los trabajan con los profes de video, los ven con ellos y después vuelven al campo de juego", agregó.
Ramírez participa de los entrenamientos junto a árbitros argentinos de trayectoria internacional como Darío Herrera, Yael Falcón Pérez y Facundo Tello. Incluso confesó que ya tuvo un cruce con Falcón Pérez que le terminó valiendo la roja en una de las sesiones de entrenamiento.
Gonzalo jugó en nuestra provincia en las inferiores de Atlético Tucumán, CEF 18, Central Norte, Tucumán Central, Estación Experimental y en All Boys. Hincha de Atlético Tucumán, su sueño es vestir algún día en primera división la camiseta del Decano: "espero un llamado de Leito", dijo entre risas.