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¿Cuál será el futuro económico de Argentina?

Un informe de CEPEC revela lo que podría ocurrir con la economía en Argentina en base al movimiento del mercado y las decisiones del Gobierno.

CEPEC (Centro de Estudios Políticos y Económicos) presentó un informe sobre el futuro económico de Argentina en los próximos meses en base a la situación del mercado y la política del Gobierno Nacional.

El informe

Ante una nueva semana que comienza, tomamos como punto de partida lo ocurrido en la anterior. Los mercados globales mostraron un rendimiento positivo, impulsado por datos económicos sólidos en EE.UU., lo que parece haber calmado los temores de una recesión inminente. El S&P 500 alcanzó un máximo en seis sesiones consecutivas, situándose nuevamente por encima de los 5,500 puntos.

Este repunte se debió en gran medida a la moderación de la inflación en julio y la publicación de cifras de actividad económica que superaron las expectativas.

En Argentina, el panorama de los mercados se mantiene estable. El dólar paralelo sigue una tendencia a la baja, alcanzando niveles de $1270, pero saltando luego del dato de inflación que no fue tan positivo como se esperaba, mientras que el Merval en dólares se fortaleció hasta los U$S1250, respaldado por el buen desempeño de los mercados brasileños y una ligera apreciación en los bonos soberanos, como el GD30, que subió un 4% para ubicarse en U$S52.

Inflación y política monetaria:

La inflación en Argentina continúa siendo un tema central. En julio, el IPC registró un aumento del 4%, la cifra más baja del año, con una diferencia respecto a las proyecciones del REM y las estimaciones del Banco Central, que no fue bien recibida por el mercado, sobre todo por el aumento de la inflación núcleo. Para agosto, se espera que la inflación se modere aún más, pero empiezan a aparecer las rigideces a la baja.

El Banco Central continua con su racha compradora en el mercado de cambios, acumulando un saldo positivo de U$S280 millones en agosto, a pesar de la baja en los precios de la soja. La calma financiera y la expectativa de una menor devaluación están reflejadas en los futuros de Rofex, que muestran un dólar a diciembre por debajo de $1100, indicando que el mercado espera una salida gradual del CEPO y no en lo inmediato.

Hacia adelante, esperamos que la inflación continúe desacelerándose, especialmente si el gobierno logra mantener controlados los precios regulados y la expansión monetaria secundaria. Sin embargo, factores inerciales y presiones cambiarias podrían limitar esta desaceleración, sobre todo si persisten las dificultades en la acumulación de reservas. La reducción del Impuesto PAIS en septiembre podría tener un impacto adicional en la inflación mayorista, lo que ayudaría a mantener la tendencia de moderación en la inflación mensual, con la posibilidad de que se ubique cerca del 3,5% en agosto y septiembre.

A mediano plazo, las perspectivas inflacionarias dependerán en gran medida de las políticas cambiarias y fiscales, así como de la capacidad del gobierno para evitar cimbronazos en el mercado cambiario, lo que luce difícil ante la poca acumulación de reservas.

En el frente monetario, el mercado ya anticipa que el Banco Central podría mantener una postura cautelosa, con la posibilidad de ajustar la política de tasas en función de la evolución inflacionaria y la situación cambiaria. El desafío será equilibrar la necesidad de controlar la inflación sin provocar una desaceleración demasiado marcada en la actividad económica. En términos cambiarios, la pregunta clave es si el gobierno mantendrá el cepo cambiario hasta las elecciones de 2025 sin generar una crisis de reservas. Cualquier señal de flexibilización en los controles cambiarios podría llevar a una mayor demanda de dólares, presionando las reservas y afectando la estabilidad del tipo de cambio.

Política Cambiaria y Perspectivas

La pregunta que domina el mercado es si el CEPO se mantendrá hasta las elecciones de octubre de 2025, como sugiere el gobierno. Aunque es factible, esto requeriría un financiamiento significativo para asegurar la transición, incluyendo un roll-over de la deuda de U$S17 mil millones y un manejo cuidadoso de las importaciones y exportaciones. Una parte del mercado ve como menos riesgoso levantar el CEPO en 2024, lo que podría mitigar algunos de los riesgos asociados con la acumulación de reservas y la brecha cambiaria.

Oportunidades en el Mercado

El escenario económico actual presenta tanto riesgos como oportunidades. La calma financiera, reflejada en la estabilidad del dólar paralelo y el comportamiento positivo de los mercados, podría mantenerse en el corto plazo. Sin embargo, la incertidumbre respecto a la política cambiaria y las elecciones de 2025 sigue siendo un factor de riesgo que podría alterar esta estabilidad.

Estrategia de Inversión en Renta Fija: En el corto plazo, preferimos instrumentos como las Lecaps cortas, buscando protegerse ante un escenario de menor inflación y devaluación. En el mediano y largo plazo, los bonos indexados por CER continúan siendo atractivos, especialmente en un contexto de tasas reales positivas. Los bonos con mayor convexidad e indenture, como el GD35 y GD41, ofrecen una protección adecuada en escenarios adversos y potencial de revalorización en caso de una normalización macroeconómica.

Estrategia de Inversión en Renta Variable: En el ámbito de la renta variable, las acciones locales, particularmente en el sector energético, sigue presentando oportunidades interesantes a mediano plazo. El Merval, impulsado por la estabilidad cambiaria y un entorno de menor incertidumbre, ha mostrado un comportamiento positivo, lo que sugiere que aún hay espacio para la apreciación de los activos en estos sectores. Las empresas del sector energético, en particular, podrían beneficiarse de un contexto de precios internacionales más estables y políticas internas favorables.

Perspectivas y Riesgos: La estrategia gubernamental de mantener el control sobre la inflación podría tener éxito en el corto plazo, pero la falta de acumulación de reservas y la dependencia de financiamiento externo plantean desafíos significativos para la estabilidad económica a largo plazo.

En resumen, la estrategia de inversión debe ser cautelosa, aprovechando las oportunidades en renta fija a corto plazo y seleccionando cuidadosamente las exposiciones en renta variable, con un enfoque en sectores defensivos y estratégicos. A largo plazo, el manejo de la política cambiaria y la acumulación de reservas serán determinantes clave para la estabilidad económica y financiera del país.

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