Este miércoles, la Ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, definió el contexto actual como “el peor momento desde que empezó la pandemia en la Argentina”. El último reporte sanitario dado este a conocer este jueves da cuenta de esta realidad: unas 537 personas murieron en las últimas 24 horas en el país, convirtiendo este día en el más negro desde que el coronavirus tocó suelo argentino. Además, el promedio de casos diarios no baja de los 27 mil y la curva epidemiológica está más alta que nunca. Peor aún, desde Salud advierten que la llegada de días fríos complicará más la coyuntura.
La cifra de fallecidos dadas a conocer este jueves es el nuevo récord diario, superando al del 9 de octubre de 2020, cuando Argentina tuvo su peor día en la primera ola. En esa jornada fueron 516 los argentinos que perdieron la vida por complicaciones relacionadas al coronavirus.
En septiembre hubo una jornada con 3.351 fallecidos, producto de un reajuste en las bases de datos, luego de algunos cortocircuitos con el sector privado, desde donde se demoraba la carga de los datos. La marca de este jueves 22 de abril marca un pico debido a que corresponde a datos de sólo un día.
Los 537 muertos equivalen cerca de a un fallecido cada tres minutos. Por hora, entonces, murieron 22 personas en Argentina.
Comparando esta cifra diaria de muertos por coronavirus en Argentina con otras tragedias resonantes de los últimos tiempos, las víctimas fatales equivalen a tres tragedias de Cromañón (2004), seis atentados contra la AMIA (1994), 24 atentados a la Embajada de Israel (1992), y ocho veces la cantidad de muertos por el Vuelo 3142 de Lapa de 1999.
Fuentes oficiales aclararon que, de los 537 fallecidos notificados en el día de hoy, la información preliminar indica que 485 corresponden al mes de abril evidenciando que la suba de casos va acompañada del aumento en la mortalidad. En tanto, los restantes 52 corresponden a cargas de las jurisdicciones de meses anteriores.
Los equipos técnicos del Ministerio de Salud de la Nación, se encuentran abocados al análisis de la curva de mortalidad por COVID-19. En este misma línea, en la última reunión del Consejo Federal de Salud (COFESA) que se realizó el martes pasado, las máximas autoridades sanitarias de todo el país expusieron su preocupación ante la ocupación creciente de camas de terapia intensiva y el aumento de los casos en sus respectivas jurisdicciones, y coincidieron en la necesidad de intensificar medidas y fortalecer los controles para evitar la saturación del sistema sanitario, tanto a nivel público como privado.
Todo hace prever que se vendrán nuevas medidas en los distritos de mayor riesgo epidemiológico, ya que, evidentemente, a pesar de los esfuerzos del gobierno nacional y de los gobiernos provinciales, las medidas para minimizar la circulación aún no manifestaron un impacto positivo en la curva de contagios, que no para de crecer semana tras semana. Claro está, ninguna medida es efectiva si no se cumple a rajatabla por aquellos para quienes va dirigida. Si la sociedad no da muestras de responsabilidad y adopta un cambio de actitud frente a la pandemia, retroceder de fases no solo será inevitable sino necesario.

