La industria frigorífica argentina atraviesa un momento delicado que empieza a reflejarse en el empleo y en la actividad del sector. Empresarios advierten que el cierre de plantas podría intensificarse en los próximos meses, impulsado por la pérdida de competitividad, el aumento de costos y una menor producción.
En Tucumán, el panorama no es ajeno a esta realidad nacional. Simón Poliche, dueño del frigorífico Finca San Ramón, describió en LV12 un escenario complejo marcado por cambios estructurales en el mercado de la carne y una fuerte presión sobre los precios.
“La situación es crítica donde el precio del ganado en pie empezó a subir por una cuestión de escasez de mayor oferta para la exportación y donde anteriormente estábamos acostumbrados a un consumo interno muy grande, donde básicamente las exportaciones eran las sobras de lo que nosotros no queríamos y hoy el partido se dio vuelta”, señaló.
Este cambio de lógica impacta directamente en los consumidores locales: “El consumidor tucumano se pone a competir en precios con consumidores de Estados Unidos, la carne quedó cara para el bolsillo de los tucumanos”, explicó, reflejando cómo el mercado internacional condiciona los valores internos.
Según el empresario, el problema también tiene raíces en decisiones productivas de los últimos años. “En el país hubo un cambio de modelo, pasamos de una Argentina que apostaba al mercado interno y al haber estado deprimido el mercado por una cuestión de costos, eso dejó de incentivar a los productores y fueron liquidando todas las hembras y fue bajando el stock ganadero”.
Finalmente, Poliche remarcó que esta situación ya modificó los hábitos de consumo. “El costo hizo que el consumo de carne, sobre todo que tenemos el hábito de comer carne todos los días y hoy esa ecuación va cambiando, la carne vacuna se la deja para ocasiones más especiales, el asado del fin de semana por ejemplo”.

