Las protestas realizadas ayer en la ciudad de La Paz para exigir la renuncia del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, derivaron en ataques y saqueos contra instituciones públicas, daños en estaciones del sistema estatal Mi Teleférico y destrozos en edificios privados y pequeños comercios, por enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas antimotines en las inmediaciones de la plaza Murillo.
La tensión se concentró en las calles cercanas a la plaza Murillo, donde se encuentran la sede del Gobierno y el Parlamento. Los manifestantes intentaron avanzar hacia el área protegida por efectivos antimotines y lanzaron piedras, petardos y cargas de dinamita contra los agentes policiales, que respondieron con gases lacrimógenos para dispersar la protesta. Las protestas también afectaron al sistema de transporte por cable que conecta La Paz con la ciudad vecina de El Alto. Varias estaciones sufrieron daños por piedras arrojadas por los movilizados.
Vecinos y medios de comunicación también registraron la quema de un vehículo policial estacionado cerca de dependencias de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (Felcc). Comerciantes callejeras denunciaron además saqueos y destrucción de pequeños puestos instalados en zonas próximas a las protestas.
Las organizaciones movilizadas, identificadas con el ex presidente Evo Morales, mantienen protestas callejeras desde principios de mayo y reclaman la salida del presidente Paz en medio de un escenario de creciente conflictividad. Además de La Paz, se reportaron cortes de ruta en los departamentos de Oruro, Cochabamba y Chuquisaca.

