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ATEP homenajeó a los hermanos Arancibia en el Día de la Memoria

En la ciudad de Monteros, la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP) recordó a los hermanos Arancibia, víctimas de la última dictadura militar.

Este 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, en el Mausoleo de la Familia Arancibia en el Cementerio de Monteros, la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP) se unió al llamado por justicia en memoria de Isauro y Arturo Arancibia.

El acto contó con la presencia de familiares, como Gladys Arancibia y la hermana melliza de Arturo.

El profesor Leonardo Ocampo, en representación de ATEP, expresó solidaridad y apoyo a la causa. Se realizó una ofrenda floral en honor a los hermanos Arancibia, simbolizando respeto y admiración por su valentía.

ATEP reafirma su compromiso de seguir acompañando a la familia Arancibia y exigiendo justicia. Renovamos nuestro compromiso con la búsqueda de verdad y justicia, trabajando por una sociedad donde los derechos humanos sean respetados.

"Que la memoria de Isauro y Arturo Arancibia nos guíe en nuestro camino hacia la justicia", aseguraron.

Isauro Arancibia: recordando su Legado en el Día de la Memoria

Francisco Isaurio Arancibia, nacido el 25 de marzo de 1926 en Monteros, Tucumán, fue un destacado maestro y líder sindical argentino. Como uno de los fundadores de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), dedicó su vida a la lucha por la justicia social y los derechos de los trabajadores de la educación.

El 24 de marzo de 1976, trágicamente perdió la vida junto a su hermano Arturo Arancibia, en manos del gobierno militar represor que tomó el poder por la fuerza en Argentina. Este día marcó el comienzo de una etapa oscura en la historia del país, con miles de desaparecidos, asesinados, torturados y niños robados.

Isauro Arancibia, conocido como un maestro rural comprometido desde temprana edad, llegó a dirigir la Agremiación de Trabajadores de la Educación Provincial (ATEP), donde impulsó la unidad entre los gremios, especialmente con la FOTIA de Atilio Santillán. Fue un pilar en la fundación de CTERA, donde ocupó el cargo de secretario general Adjunto.

El ataque que sufrió en la noche del 24 de marzo de 1976 en el local de ATEP, donde lo llevó a resistir valientemente, pero lamentablemente ambos perdieron la vida. Su cuerpo recibió ciento veinte balazos, mientras que el de su hermano, setenta.

Su legado perdura en la memoria de todos aquellos que luchan por la educación inclusiva y los derechos de los trabajadores. Numerosas escuelas argentinas llevan su nombre, y su vida ha sido retratada en el documental "Maestros del viento" y en el libro "La oruga sobre el pizarrón" de Eduardo Rosenzvaig.

Isauro Arancibia no solo fue un dirigente gremial, sino un luchador social que defendió los derechos humanos y la justicia. Su compromiso con la educación como herramienta para transformar la sociedad sigue siendo un ejemplo para todos nosotros en estos tiempos difíciles.

Los zapatos que le robaron a Isauro no solo representan un acto de violencia, sino también un llamado a la construcción de un país basado en la memoria, la verdad y la justicia.

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