Con récords de muertos, hospitales al borde del colapso y una campaña de vacunación en cámara lenta, Brasil vive la fase más mortífera de la pandemia de coronavirus sin una estrategia nacional para contenerla.
El gigante sudamericano registra un promedio de 2.000 muertos por coronavirus, y viene superando récords consecutivos desde el primer caso reportado en febrero de 2020. El total de víctimas de la enfermedad roza los 280.000, un balance superado solo por Estados Unidos, y los 11,4 millones de contagios.
Mauro Tamagno, médico argentino radicado en San Pablo (Brasil), pasó por el aire de LV12 Radio Independencia para referirse a esta dramática situación que vive el vecino país. "Hace dos semanas que empezamos a tener un aumento de casos. En algunos hospitales llegó a aumentar en 300% el número de pacientes. Hoy Brasil tiene una tasa de ocupación de más del 90% en las UTI. San Pablo precisó reforzar los cuidados para disminuir el tránsito de personas", comenzó diciendo.
"Hace dos semanas se volvió a la zona roja y se cerró los negocios no esenciales".
"Debido al continuo número de pacientes infectados y de muertes precisó cerrar ahora todas las iglesias y las escuelas. Lo único que está abierto es lo básico y lo esencial que son los supermercados y farmacias", comentó.
El profesional indicó que fueron dos factores en los que falló Brasil para contener la nueva ola de coronavirus. "Una es la nueva variante, la mutación de virus y otra la responsabilidad social. La gente empezó a viajar, dejó de usar máscaras, hubo aglomeraciones", argumentó. Y agregó: "El sábado, que comenzó la zona roja, el Gobernador y el Intendente de San Pablo hablaban de cerrar todo y había fiestas clandestinas de más de 500 personas, fiestas de jubilados con más de 100 personas. La sociedad subestimó la enfermedad".

