En su habitual micro de economía en la mañana de LV12 Radio Independencia, la Lic. Florencia Correa Deza habló sobre los números que se dieron a conocer de la canasta básica alimentaria y analizó el congelamiento de precios y su efecto en el mediano plazo.
Canasta básica total y alimentaria
Una familia tipo (un matrimonio con dos hijos) necesitó en septiembre ingresos por $ 70.532 para no caer en la pobreza, informó este martes 19 de octubre el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que indicó que el valor de la Canasta Básica Total (CBT) se encareció 3,2 % en relación a agosto.
A su vez, el costo de la Canasta Básica Alimentaria (que se utiliza para determinar el nivel de indigencia) para una familia de cuatro miembros se ubicó en septiembre en $ 30.014, lo que implica una suba de 2,7% respecto a agosto.
"Ya veníamos viendo que la inflación había quebrado esta mini tendencia decreciente. La canasta básica y la canasta alimentaria se han incrementado menos que el registro de inflación", explicó Florencia Correa Deza.
"Además, lo que respecta a Alimentos solamente, ha aumentado menos que la inflación. Es decir, los alimentos estarían retrasando su aumento en relación al resto de los elementos que componen la canasta básica total y el índice de precios al consumidor", agregó.
El salario mínimo intenta replicar el costo de canasta básica total. Los salarios le siguen corriendo por detrás a la inflación. "Recordemos que cuando nosotros pensamos en el salario mínimo, vital y móvil estamos hablando del salario de una persona. En general, lo que uno esperaría es que en un hogar de una pareja e hijos haya por lo menos dos ingresos. Si uno piensa en la canasta básica total es un poco más real", indicó la especialista en el aire de LV12.
Precios congelados
Hay un análisis que tiene que ver con el efecto de mediano plazo de precios congelados. "El problema que tienen estos dispositivos es que en el corto plazo contienen, pero en el mediano plazo generan efectos adversos. Hay efectos adversos al interior de la producción, que empiezan a buscar alternativas de evasión del programa. Por ejemplo, cambiar el packaging para que no caiga dentro de las características del programa o recortar el peso de un producto con el mismo fin. El peor efecto es llegar al desabastecimiento", expresó Florencia Correa Deza.
Y continuó: "Pero hay otro efecto que tiene que ver con el retraso del incremento de los precios. Es decir, durante todo el programa hay un incremento de costos para los empresarios (de hecho, los salarios incrementan). A la empresa le contenemos el precio, pero los costos no se contienen. Cuando el programa en cuestión se relaja, esa empresa quiere recuperar y aumenta los precios inevitablemente".
"Esto es lo que puede estar pasando ahora con los precios. El problema es que con estos nuevos 1400 bienes hay algunos que estaban en el esquema anterior, y vienen acumulando retraso en los incrementos", agregó.
"Las empresas se enfrentan a mayores costos, hay retrasos, y se espera inflación. El 2022 es un panorama complicado", concluyó.

