"Hay distintos tipos de impactos, particularmente sobre la salud humana y el medio ambiente en general. Las emisiones de humo y cenizas producto de la quema de cañaverales producen afecciones respiratorias y oftalmológicas por la cual durante esta estación aumentan muchísimo las consultas en los centros de salud. Se vio que en los lugares cercanos a la quema hay mayor incidencia en las consultas por afecciones respiratorias y oftalmológicas, en el caso del coronavirus esto podría ser un agravante", comenzó explicando Ezequiel Aráoz en LV12 Radio Independencia de Tucumán.
"Se realizó un estudio sobre los focos de incendio, utilizando imágenes satelitales entre 2001 y 2017, hemos observado que a pesar de que hubo leyes que han marcado que no se podía recibir caña quemada en los ingenios, la cantidad de focos no se había reducido", explicó.
En cuanto al ambiente en general, el doctor en ciencias biológicas e investigador del Conicet comentó que "se puede diferenciar efectos locales y más globales. Localmente el principal riesgo de la quema de cañaverales es que por propagación del fuego de los cañaverales lleguen a los sistemas naturales, como por ejemplo a San Javier. Por otro lado, está claro el efecto sobre el cambio climático: se produce la emisión óxido nitroso que es uno de los efectos de invernadero más grave que se puede tener".
El especialista hizo hincapié que "en Tucumán tenemos 260 mil hectáreas de caña, en lugar de estar controlando cada una de las hectáreas se optó por un sistema bastante más eficiente que es controlar a los ingenios, sin embargo en 2019 se quemó una quinta parte de la superficie de caña. Si bien ley es adecuada y parece estar orientada a un sistema eficiente de control, los datos sugieren que los controles no son los necesarios".

