En diálogo con LV12, Dr. Adriano Valdivieso, jefe del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Néstor Kirchner, alertó sobre una problemática que muchas veces pasa desapercibida. “Es una pérdida silenciosa porque no se le da la importancia que necesita; la pérdida auditiva afecta a todas las edades”, expresó.
El profesional explicó que gran parte de los casos podrían evitarse, especialmente aquellos vinculados al uso inadecuado de auriculares o la asistencia frecuente a lugares con altos niveles sonoros. “Las pérdidas auditivas que estén ocasionadas por el mal uso de auriculares o exposición al ruido, en muchos casos son electivas, porque la persona que va a un boliche lo hace de forma voluntaria y no toma conciencia del daño que le puede producir el ruido al que está expuesto”, señaló.
Asimismo, detalló cuáles son los niveles de exposición considerados seguros. “Se toma como base el ruido permitido, hasta qué intensidad está permitido. En un ámbito laboral, por ejemplo, son 80 decibelios de intensidad en 8 horas. Como esto es una base logarítmica, cada vez que se sube la intensidad disminuye el tiempo de exposición”, indicó.
Valdivieso advirtió que los efectos del ruido no siempre son inmediatos, pero sí acumulativos. “Una persona que está expuesta a ruidos mucho más fuertes durante tiempo prolongado va a sufrir un daño en el oído interno que, en ese momento, quizá no lo tenga en cuenta, pero se va acumulando a lo largo de la vida y eso hace que a los 50 años una persona necesite audífonos”, explicó.
Finalmente, insistió en la necesidad de generar mayor conciencia sobre esta problemática. “El ruido causa un daño a lo largo de la vida; es lento como una gota, pero va dañando constantemente y es un daño que no se puede recuperar, o sea, las cicatrices que produce dentro del oído no se recuperan. Es mucha la gente que está expuesta al ruido y no se toma conciencia de eso”, concluyó.