La decisión surgió de la reunión que mantuvo la conducción cegetista con las confederaciones que integran la central obrera, un encuentro convocado para analizar la situación laboral, productiva y social y para ordenar la discusión que se había abierto en las últimas semanas sobre cómo continuar la confrontación con el Gobierno de Javier Milei después de los cuestionamientos a la reglamentación de la reforma laboral y de los límites que encontró la estrategia judicial impulsada por la conducción cegetista.
Según pudo saber TN, el encuentro dejó una evaluación positiva dentro de la CGT. La participación de todas las confederaciones convocadas permitió alcanzar coincidencias sobre la forma de encarar la etapa que viene y fortaleció la idea de construir respuestas coordinadas frente a conflictos que hasta ahora aparecían dispersos entre distintos sectores de actividad.
La discusión continuará la próxima semana, cuando el Consejo Directivo se reúna para definir los próximos pasos. Allí comenzará a delinearse el esquema concreto de medidas que podría impulsar la CGT en los próximos meses.
Del conflicto sectorial a una estrategia común
La idea de una estrategia escalonada venía ganando espacio dentro de la CGT desde hace varios días. Entre las alternativas que se analizaban aparecía la posibilidad de coordinar acciones entre distintos gremios para sostener durante un período más prolongado la presión sobre el Gobierno sin recurrir de manera inmediata a una huelga general.
El encuentro de este miércoles consolidó esa orientación. Los representantes sindicales coincidieron en que la central obrera debe evitar respuestas aisladas y fortalecer los mecanismos de coordinación para que los reclamos de cada actividad puedan transformarse en una agenda común del movimiento obrero.
La posición quedó reflejada en un documento difundido al término de la reunión, donde la CGT expresó su solidaridad con los gremios que atraviesan conflictos abiertos; con los trabajadores afectados por despidos, suspensiones o pérdida de derechos y con sectores que todavía carecen de representación organizada.
Los dirigentes también señalaron la necesidad de ampliar la capacidad de representación sindical en un escenario que describen como marcado por el deterioro del empleo, la caída del poder adquisitivo y la desaceleración de distintos sectores productivos.
Una discusión que sigue abierta
La definición alcanzada por las confederaciones no clausura el debate interno sobre las medidas de fuerza. Durante las últimas semanas, dirigentes de gremios como la UOM y La Fraternidad volvieron a plantear la conveniencia de convocar a un paro general de 36 horas para confrontar con el Gobierno de Milei.
La conducción cegetista, en cambio, viene explorando alternativas que permitan sostener la movilización durante más tiempo y sumar a una mayor cantidad de organizaciones. La búsqueda de un esquema escalonado aparece vinculada a esa lógica y también a las dificultades que enfrentan algunos sindicatos a partir de la reglamentación de la reforma laboral y de la ampliación de las actividades consideradas esenciales o trascendentales.
El documento aprobado este miércoles evitó adelantar medidas concretas, pero dejó asentado como criterio político compartido que los representantes sindicales coincidieron en que el contexto exige avanzar en “la construcción de un plan de lucha sostenido, escalonado y con capacidad de involucrar al conjunto de las organizaciones confederadas que combine firmeza, creatividad y construcción colectiva”.
La CGT sostuvo además que la resolución de la crisis que atraviesa el país es esencialmente política y que el desafío inmediato consiste en transformar el diagnóstico compartido en una acción común capaz de defender el trabajo, la producción nacional y los derechos laborales. Ese será el debate que continuará la próxima semana cuando la conducción sindical empiece a definir cómo traducir ese consenso en medidas concretas.