La izquierda hace historia en Chile tras el triunfo de Gabriel Boric que obtuvo un 55,87% (4.618.480 votos) frente al 44,13% (3.648.394) del ultraderechista José Antonio Kast con el 99,94% de las mesas escrutadas. Casi 12 puntos de ventaja que ponen fin a uno de los procesos más polarizados e inciertos desde el retorno a la democracia en 1989.
Al respecto, Mariana Ardiles, Magíster en Ciencias Políticas, hizo un análisis de las elecciones de este domingo en Chile y del triunfo Gabriel Boric.
Para la analista, uno de los aspectos que llamó la atención fue la participación de los ciudadanos en los comicios donde triunfó la izquierda con Gabriel Boric. "La participación aumentó bastante respecto de la primera vuelta y es la participación más alta desde que en Chile existe el voto voluntario. Lo que muestra es que mucha población se movilizó en parte por apoyar un proyecto de transformación, pero también por rechazar un proyecto que estaba mucho más ligado al pasado autoritario de Chile".
En cuanto a la distribución de los votos, indicó que "en porcentajes fue muy similar a lo del Sí y el No en el plebiscito del 88 cuando Chile optó que Pinochet dejara el poder y se iniciara la transición a la democracia".
Políticamente el triunfo de Gabriel Boric, significa la vuelta de la izquierda más progresista al poder en Chile tras cuatro años de Piñera, representante de una derecha levemente inclinada al centro.
"Lo que ha planteado el programa de Gabriel Boric es más bien un proyecto social-demócrata, mirando a los estados de bienestar que existen en Europa con todos los desafíos que ello implica, pero no se pretende agrandar el poder del Estado, ni limitar las libertades de prensa y de expresión como ocurre tanto en Cuba como en Venezuela".
Respecto a la trayectoria política o dirigencial del presidente electo, Ardiles comentó que Gabriel Boric "fue presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile en el año 2012, o sea que en 10 años pasa de ser dirigente estudiantil a ser presidente de la República, habiendo sido entremedio durante dos períodos diputado. Él tiene esa herencia del movimiento estudiantil de 2011 que fue muy importante para esa generación. Son personas que han apostado por una renovación en la política con un proyecto de izquierda, pero democrático".
En estas elecciones se apostaba "a una renovación de la dirigencia política, a que haya rostros jóvenes, rostros nuevos. Pero también hay parte de esa votación que es un voto de rechazo al proyecto que representaba José Antonio Castro, un proyecto conservador, de derecha extrema, de autoritarismo. El mismo candidato se declaraba muy simpatizante de la dictadura de Pinochet".
El programa de Boric aboga por un nuevo modelo de desarrollo, centrado en las energías renovables, los impuestos a las grandes fortunas y el fomento a la ciencia y tecnología; además de fortalecer los derechos de la mujer y las minorías sexuales, la salud (incluyendo la mental), el medio ambiente y la cultura.
"Será un gobierno con muchísimos desafíos, no creo que vaya a ser un gobierno fácil porque ningún sector político tiene mayoría en la Cámara de Diputados ni en la Cámara de Senadores, por lo tanto va a ser muy importante tender puentes, tratar de llegar a acuerdos para llevar adelante las agendas legislativas del gobierno. Tiene una serie de propuestas que van a requerir pasar por el congreso y van a requerir acuerdos grandes para poder avanzar. Otro desafío importante será lograr armar un gobierno que sea convocante y que tenga la amplitud suficiente", remarcó la analista política haciendo referencia a los desafíos que tendrá que afrontar el nuevo gobierno.
Boric habló de comprometerse en “este proceso de cambios” que se extenderá por los próximos años y agradeció a todos los equipos que se sumaron, destacando a la doctora Izkia Siches la vocera de esta última etapa de la campaña; pero sobre todo a las mujeres, a las diversidades y a los niños y niñas “que nos llenaron de cariño y dibujos este viaje, con dibujos hermosos que expresaban la inocencia del Chile que aspiran, un Chile verde y de amor (…) Sé que no podemos fallarles”.
“Tengo 35 años y sé y tengo claro que la historia no empieza con nosotros. Siento que nuestro proyecto es heredero de una larga trayectoria histórica, la de quienes desde diferentes posiciones han buscado incasablemente la justicias, la ampliación de la democracia y la defensa de los derechos humanos (…) Porque estamos en un nuevo ciclo histórico. Seré el presidente de todos los chilenos y chilenas”.
Reconoció que “los tiempos que vienen no serán fáciles” y que deberá hacerle frente a las consecuencias de la peor pandemia del último siglo, pero también del Estallido Social. Y con respecto a esto último señaló enérgico: “Nunca, por ningún motivo debemos tener a un presidente que le declare la guerra a su propio pueblo”. Esto último es significativo ya que alude a una frase desafortunada de Piñera, en medio de los disturbios de Santiago de 2019, asegurando que “estábamos en guerra”. Luego repitió el cántico que surgió entre el público: “Justicia, verdad, no a la impunidad”.
Relación con la Argentina
Ardiles consideró que el gobierno de Gabriel Boric mantendrá una buena relación con la Argentina y otros países. "Yo creo que será una buena relación sin dudas. No me parece que Gabriel Boric tenga dificultades de políticas exterior, por el contrario él tiene una visión democrática, no de atacar el multilateralismo o atacar organizaciones internacionales. Va a mantener las buenas relaciones que hemos tenido los países como ha sido en los últimos años", concluyó.

