El conjunto de Reinaldo Rueda y el de Ricardo Gareca, liberados ya de las presiones, se dedicaron a jugar y brindaron un espectáculo de toques, emociones y golazos en el cierre de su participación en la Copa América 2021.
El partido arrancó con situaciones de peligro en ambos arcos, pero fue recién en el cierre de la primera mitad que se produjo la apertura del marcador, tras una gran jugada colectiva del conjunto peruano fue Yoshimar Yotún quien definió con categoría para vencer a Camilo Vargas y poner el 1a0.
La segunda parte continuo con la misma sintonía, pero con mayor efectividad por parte de los atacantes de ambos equipos. Tal es así que tan solo a los cuatro minutos del complemento Juan Cuadrado ejecutando un tiro libre puso el empate transitorio para los colombianos, firmando su primer gol en la competencia.
Tras el gol del volante de la Juventus, Perú retomo el dominio de las acciones y tuvo chances de ponerse nuevamente en ventaja, principalmente con una gran jugada de Gianluca Lapadula que terminó estrellando su remate en el travesaño.
Pero el futbol es así, y por más que los dirigidos por Gareca hacían méritos para ganarlo, tras un saque largo del arquero Vargas apareció Luis Díaz. Si, el mismo que nos hizo sufrir en semifinales, controló el pelotazo y definió a colocar para hacer imposible el intento de Gallese por mantener el 1a1.
Luego del 2a1 para los cafeteros y cuando la victoria parecía ya tener dueño, Perú no bajó los brazos y continúo mostrando el buen fútbol que lo caracterizó durante toda su participación en la Copa. Y sobre el final iba a tener su premio.
Desde un tiro de esquina, y con un tremendo cabezazo, Lapadula puso el 2a2 cuando faltaban 7 minutos para el final y desató el festejo del técnico argentino que generalmente guarda la calma en estas situaciones.
Pero el partido iba a regalar una emoción más y todavía se guardaba el más bello de los cinco tantos de la noche brasilera, porque en un encuentro en el que cada gol tuvo lo suyo, el de Luis Díaz en el minuto 93 de juego fue sin dudas la joya de la jornada.
Ya con el tiempo cumplido, el delantero del Porto, tomó la pelota en la puerta del área y no dudó ni un segundo, le pegó fuerte y con una precisión envidiable la clavó en el ángulo superior izquierdo del arco peruano.
Y fue final en el Estadio Nacional Mané Garrincha, donde otra vez el fútbol demostró porque es el deporte más hermoso de todos, y que un partido que en la previa no entusiasmaba para nada, terminó siendo, quizás, el mejor de la Copa.

