En diálogo con LV12, Matías Ávila, presidente de la Cámara de Salones de Fiesta y Afines Unidos de Tucumán, explicó que la situación es crítica: “Al no ser un servicio de primera necesidad, se nos está haciendo muy cuesta arriba. No hay ventas desde hace tiempo y hemos tenido que bajar fuertemente los precios”.
El referente detalló que uno de los principales cambios se observa en la cantidad de asistentes por evento. “Antes teníamos fiestas de 150 o 180 personas, hoy no superan las 80 o 100”, señaló. A esto se suma una fuerte caída en la cantidad de celebraciones, lo que complica aún más la sostenibilidad del negocio.
Ávila fue contundente al comparar el contexto actual con otros momentos difíciles: “Ni en la pandemia vivimos algo así. En ese momento al menos había ayuda y expectativas. Hoy la gente no sale, no compra y no planifica eventos”. Además, explicó que el impacto se siente con demora, ya que el sector trabaja con reservas anticipadas.
En cuanto a los costos, indicó que una fiesta promedio para 100 personas ronda los 6 millones de pesos, con un valor aproximado de 65 mil pesos por tarjeta. Sin embargo, aclaró que los aumentos reales superan ampliamente los índices oficiales, lo que genera tensiones con los clientes y reduce aún más la demanda.
Finalmente, sostuvo que el panorama obliga a los empresarios a adaptarse y resistir: “Estamos ofreciendo opciones más económicas, ajustando servicios, pero la realidad es que hoy estamos en una etapa de aguantar para no fundirnos”.