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La batalla del Pan Blanco vs el Pan Negro nunca va a tener un ganador definitivo.
Muchos creen que el pan blanco es el malo, el que "engorda" y el pan negro es el bueno, el que "adelgaza". Vamos a ver porque se los etiqueta con estos prejuicios.
El pan blanco pasa por un proceso en el que se le extrae la cubierta del grano, su fibra. Es por esta razón que al harina blanca se la denomina refinada. En cambio el pan negro, contiene está cubierta que le da color y aporta más nutrientes.
El pan negro por su alta cantidad en fibra, ayuda a mantenernos saciados por más tiempo, por esta razón se le atribuye la capacidad de "adelgazar", porque nos permite sentirnos más llenos por más tiempo. Sin embargo, tiene las mismas calorías que el pan blanco, por lo tanto, si nos excedemos en el consumo de pan negro o de pan blanco, nos llevará a almacenarlo como grasa.
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El pan negro, es decir el integral, es muy bueno para prevenir el cáncer de colón, para favorecer al tránsito rápido y ayuda a mejorar los indicies de glucemia y colesterol. Sin embargo, hay muchas personas con colon irritable que no pueden consumirlo con mucha frecuencia porque les irrita y produce dolor.
Silvia Tasat, miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición, explica: “Sus calorías son semejantes o muchas veces superiores a las que ofrece un pan blanco francés, que no lleva materia grasa en su elaboración”.Entonces, ¿comer pan blanco o negro es lo mismo? La diferencia entre ambos está en la calidad y cantidad de fibra que ofrece cada uno.
Tasat agrega que el beneficio del pan negro consiste en su preparación: “Al estar elaborado con grano entero y harinas integrales, es mucho más saludable. Da más saciedad por la fibra que contiene, por esa razón no se digiere tan rápidamente y no genera tanta adicción”.
Es decir que la idea de que el pan negro es mejor que el blanco no es más que un mito. En conclusión, se puede decir que no hay un pan bueno y un pan malo, ambos son ricos nutritivamente y nuestro consumo depende de nuestros objetivos y tolerancias.

