El personal del Vaticano se expone a una dura sanción si llegara a filtrar información del cónclave en el que se elegirá al sucesor del papa Francisco. La medida que impone la Santa Sede incluye desde el personal de limpieza de la Capilla Sixtina hasta los cocineros, doctores, enfermeras, conductores y operadores de ascensores.
Todo ese personal de apoyo para los cardenales prestará juramento de secreto este lunes antes del cónclave, que comenzará el miércoles.
El castigo al que se exponen todos los trabajadores en caso de romper el juramento de secreto es la excomunión automática.
La "excomunión automática" suele ser utilizada con personas que cometieron delitos graves, a quienes excluye de la comunión de los fieles y del uso de los sacramentos.
Todas estas personas estarán aisladas para estar disponibles para cualquier necesidad que requieran los 133 cardenales que se encargarán de elegir al sucesor de Francisco.
Los propios cardenales que participarán de la negociación prestarán su juramento el miércoles en la capilla Sixtina, antes de emitir sus primeros votos.
El juramento:
“Prometo y juro que, a menos que reciba una facultad especial otorgada expresamente por el pontífice recién elegido o por sus sucesores, observaré absoluto y perpetuo secreto con todos los que no formen parte del Colegio de Cardenales electores en relación con todos los asuntos directa o indirectamente relacionados con los votos emitidos y su escrutinio para la elección del Sumo Pontífice”.
“Prometo y juro abstenerme de usar cualquier equipo de audio o video capaz de grabar cualquier cosa que ocurra durante el período de la elección dentro de la Ciudad del Vaticano, y en particular cualquier cosa que de alguna manera, directa o indirectamente, esté relacionada con el proceso de la elección misma”.
“Tomo este juramento plenamente consciente de que una infracción del mismo, incurrirá en la pena de excomunión automática reservada a la Sede Apostólica. Que Dios y estos Santos Evangelios, que toco con mi mano, me ayuden”.

