El 10 de septiembre se eligió como Día Mundial para la Prevención del Suicidio porque la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) querían establecer una fecha fija que pudiera ser reconocida mundialmente y que facilitara la organización de actos y actividades de sensibilización en todo el mundo.
"La problemática de la conducta suicida es un fenómeno multicausal y prevenible. Nosotros no podemos hablar del suicidio como un factor unidireccional o una sola causa, sino que hay que entender lo que está situado en un contexto societario de vulnerabilidades económicas donde hay predisposiciones y psicopatologías que pueden aumentar la probabilidad del suicidio", explicó en LV12, el psicólogo Álvaro Romano.
En este marco, dijo que "el mayor protector que tenemos a nivel mundial es la psicoeducación y la prevención de salud, que en el caso de Argentina muchas veces no se aplica. Hoy en día la mayor tasa de letalidad y vulnerabilidad en cuanto a suicidio son en primer lugar los adolescentes y en segundo los hombres. Le sigue la población LGBTIQ+ y luego las mujeres".
"Muchos más hombres se suicidan en relación a las mujeres y es 4,2 más alta la tasa masculina que femenina. Esto quiere decir que cuántos factores culturales, sociales y económicos inciden en la conducta suicida ", agregó.
El licenciado sostuvo que "hay que entender que la conducta suicida es una resolución de problemas. La persona busca resolver una situación intolerable y no ha encontrado otro medio para sobrellevar el malestar que está aquejando".
"La primera pregunta que nos tenemos que hacer cuando alguien realiza un intento o planificación suicida es qué factor preventivo se falló para poder intervenirla. Los principales indicadores son los aislamientos", cerró.

