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Conductor borracho, se durmió y terminó con el auto en un kiosco

Un conductor con 2,4 de alcohol en sangre se durmió y terminó con su auto incrustado en un kiosco. El kiosquero y un cliente se salvaron de milagro.

Un conductor con 2,4 de alcohol en sangre se durmió al volante e incrustó su auto en un kiosco del barrio de Almagro. El kiosquero y un cliente que estaba comprando desde la vereda se salvaron de milagro. La ambulancia atendió al responsable del choque, pero no sufrió heridas graves.

El hecho ocurrió a las 2.25 de la madrugada del viernes en Castro Barros y avenida Belgrano en Almagro. Un cliente estaba detenido en la vereda junto a otros dos que se encontraban más corridos a la izquierda, pidió cigarrillos y por el reflejo de la luz del vidrio, pudo darse cuenta a tiempo para salvarse.

UN CONDUCTOR ALCOHOLIZADO se INCRUSTÓ en un KIOSCO y se SALVARON de MILAGRO

“Fue cosa de Dios porque en ese momento el cliente cambió, me pidió otro cigarrillo y me corrí al extremo para cambiarlo”, contó Marcos, el empleado del local, reforzando la idea del milagro. Sufrió un golpe porque lo aplastaron algunas tablas que tenía adelante, pero pudo salir por sus propios medios.

Por su parte, el dueño del kiosco, Félix, confesó: “Me dio un ataque de nervios porque vivimos de esto”. También explicó que la Fiscalía se encarga del asunto y que será el seguro quien se encargue de lo sucedido. Aseguró que el responsable del impacto le dijo: “No me acuerdo de nada”.

Según contaron testigos, el conductor se quedó completamente dormido al volante. No atinó a frenar en ningún momento y se bajó del vehículo “recién dos o tres minutos después” del impacto.

El automovilista de 41 años, que también resultó ileso, fue sometido al test de alcoholemia que arrojó un resultado de 2,20 gramos de alcohol por litro en sangre, más de cuatro veces el límite legal para un conductor particular, que es 0,50 gr/l.

El testimonio del empleado del kiosco: “Fue cosa de Dios”

Marcos, el empleado que estaba atendiendo el kiosco, contó cómo fue la increíble secuencia: “Estaba despachando un cigarrillo y cuando volteo tenía el auto encima, pude retroceder un poco, pero quedé atrapado por las tablas”. Según dijo, lo salvó el hecho de que le cliente le pidiera una marca de cigarrillos que no tenía en el mostrador. Se tuvo que alejar y ese gesto fue clave.

Fue cosa de Dios. El cliente se apartó. Fue una milésima de segundo, no me dio chance de nada”, contó en una entrevista televisiva.

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Un conductor con 2,4 de alcohol en sangre se durmió al volante e incrustó su auto en un kiosco del barrio de Almagro.

Un conductor con 2,4 de alcohol en sangre se durmió al volante e incrustó su auto en un kiosco del barrio de Almagro.

Luego del impacto, Marcos quedó “un poco golpeado en los hombros y en el pecho”, pero “pudo salir solo a pesar de estar presionado”.

En cuanto al automovilista, dijo que “cuando caminaba se notaba que estaba alcoholizado”. Algunos clientes intentaron golpearlo pero los dueños del kiosco se interpusieron. “No se podía mantener de pie, no se acuerda de nada”, indicó Félix, propietario del negocio.

El kiosco quedó totalmente destrozado, Y Félix no esconde su preocupación. “No sabemos qué vamos a hacer, vivimos de esto. Mi familia depende de este negocio. Pasaré el 31 a la noche cuidándolo”, cerró el comerciante.

En el operativo intervino personal de la Comisaría Vecinal 5 B y del Gabinete Científico la Unidad Área I Este de la Policía de la Ciudad, según se informó.

La Unidad de Flagrancia Oeste de la Fiscalía General de Ciudad, a cargo de Inés González, ordenó el secuestro del auto y de la licencia de conducir del imputado a partir del resultado del test de alcoholemia.

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