“Es peor todavía. Algunos dicen que es como la pandemia, otros que es como la crisis del 2001. Yo te puedo decir que es la suma de las dos”, sostuvo.
Galfione explicó que el sector enfrenta una fuerte caída del consumo, producto de la pérdida del poder adquisitivo, sumado a la apertura de importaciones. “Es un combo perfecto: cae el consumo y al mismo tiempo se facilita la importación bajando aranceles. Es bajarle impuestos a los chinos en vez de bajárselos a quienes producimos en la Argentina y generamos empleo”, afirmó.
El dirigente remarcó que el textil, la indumentaria y el calzado son “sectores termómetro” de la economía. “Cuando al sector textil le va mal, al país le va peor”, aseguró, al explicar que se trata de bienes esenciales que son los primeros en resentirse cuando falta dinero en el bolsillo.
También respondió a declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien semanas atrás cuestionó el precio de la ropa en el país. “Fue un comentario fuera de lugar. El 50% del precio de una prenda son impuestos y otro 20% son tasas e intermediación financiera. La industria representa menos del 10% del valor final”, sostuvo.
A modo de ejemplo, indicó que fabricar un jean en Argentina ronda los 15 mil pesos, pero el precio final se multiplica por costos impositivos, financieros, alquileres y logística. “En la Argentina no es que es cara la ropa: es caro todo. El problema es la falta de competitividad sistémica que arrastramos hace más de 30 años”, concluyó.