El pequeño desgarro que sufrió Miguel Ángel Borja, el goleador del plantel, en la pasada jornada en Tucumán obligó al DT a poner a Facundo Colidio como único nueve de referencia. Pero el ex-Tigre no tuvo una jornada de ensueño: le costó encontrar la pelota, erró algunas ocasiones concretas de peligro y se lo vio desentendido de una posición en la que no se suele desempeñar.
Acostumbrado a jugar con otro delantero, el futbolista surgido de las Inferiores de Boca, con el que se reencontrará nuevamente el próximo domingo, no estuvo fino, por lo que Demichelis mandó a la cancha a Agustín Ruberto. Esta no fue la decisión clave del director técnico, sino que lo ocurrió cuando el Millonario necesitaba rescatar al menos un punto.
El ex defensor de la Selección Argentina le pidió a Solari, que había entrado un rato antes por Franco Mastantuono, que dejara su lugar de segundo delantero y se fuera a jugar de nueve con el pibe de la categoría 2006. Un puñado de minutos más tarde, el ex-Colo Colo apareció en el medio de la defensa de Banfield y conectó un centro quirúrgico de Esequiel Barco con la zurda. El certero remate de cabeza vulneró la valla de Marcelo Barovero, que había hecho un partido brillante, y sentenció el empate final.
Así como alguna vez Marcelo Gallardo se atrevió a mandar a Germán Pezzella de centrodelantero en un Superclásico de 2014, y el defensor le retribuyó con un gol bajo la lluvia, Demichelis hizo lo mismo con un futbolista que rara vez juega como única lanza de ataque. Si bien las posiciones de ellos son bastante distintas, el resultado fue el mismo: igualdad de River y delirio del Monumental.
FUENTE: TyC Sports