El escenario, que surgió a partir de tensiones vinculadas al conflicto con Irán, reactivó los posicionamientos tanto en Londres como en Buenos Aires.
Según trascendió en medios como The Sun y Reuters, Donald Trump consideraría represalias hacia aliados europeos en la guerra que Estados Unidos mantiene con Israel contra Irán. Puntualmente, el reclamo del presidente estadounidense recaería en que desde el Reino Unido se negaron a facilitar bases y permisos a la ofensiva militar contra la nación iraní.
Tras los dichos del funcionario norteamericano, desde la isla remarcaron su voluntad de sostener el estatus político actual y recordaron el contundente resultado del referéndum de 2013, cuando el 99,8% de los votantes optó por continuar bajo administración británica. En esa misma línea, dejaron en claro que no están dispuestos a resignar su derecho a decidir sobre su futuro ni a que la cuestión política sea utilizada como herramienta de negociación en el plano internacional.
En tanto, un vocero del Consejo Ejecutivo local subrayó que la autodeterminación constituye “un derecho humano esencial” reconocido por la Carta de las Naciones Unidas. Asimismo, destacó que la consulta realizada en 2013, cuya participación fue cercana al 92%, contó con supervisión internacional y representa el principal argumento de los isleños para sostener la legitimidad de la soberanía británica sobre el territorio.
EEUU analiza retirar su apoyo a Reino Unido por la soberanía en Malvinas
Estados Unidos estaría analizando retirar su apoyo a Reino Unido por la soberanía en Malvinas, según surge de mails del Pentágono filtrados, revelados por la agencia Reuters, y que obligaron a una respuesta del gobierno británico.
La reacción del gobierno del premier británico Keir Starmer fue inmediata. Recién conocida la noticia, el portavoz del premier afirmó que “la postura del Reino Unido sobre las Islas Malvinas es inamovible. Es de larga data y no ha cambiado”.
“La soberanía reside en el Reino Unido, y el derecho de las Islas a la autodeterminación es primordial. Esta ha sido nuestra postura constante y seguirá siéndolo”, agregó.
La revelación también obtuvo fuerte repercusión en los medios de comunicación de Reino Unido, en medio de las crecientes tensiones entre ese país y el presidente estadounidense, Donald Trump, quien reclama un mayor apoyo de Londres y la OTAN en su conflicto armado con Irán, por lo que la nueva postura sobre Malvinas podría ser considerada como una represalia política.
Starmer dejó en claro desde el principio que su país no sería parte del bloqueo del estrecho de Ormuz impulsado por el republicano, y, en cambio, avanzaría en gestiones diplomáticas con aliados europeos.
En esa línea, marcó un límite político a la Casa Blanca al advertir que Estados Unidos no puede imponer cómo otros países deben manejar sus intereses.
La postura británica no es nueva. Desde el inicio de la escalada entre Washington y Teherán, el premier sostuvo una línea de cautela, evitando comprometerse en acciones militares directas. Incluso tras el alto el fuego, que había sido bien recibido por Londres, insistió en que el objetivo central debía ser una salida duradera al conflicto.
En ese marco, el Reino Unido busca equilibrar su histórica alianza con Estados Unidos con la necesidad de resguardar su propio frente interno. Starmer reiteró en distintas ocasiones que no respaldará ofensivas militares y que cualquier decisión estará atravesada por el interés nacional, en especial ante el riesgo de represalias o atentados.
El Gobierno rechazó los dichos del Reino Unido y reafirmó su soberanía sobre Malvinas: "Por derecho, historia y convicción"
El Gobierno reafirmó la soberanía argentina sobre el territorio de las Islas Malvinas en medio de un nuevo cruce diplomático con Reino Unido, luego de que Londres volviera a defender el principio de autodeterminación de los isleños: “Rechazamos la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos”, expresó.
El Gobierno reafirmó la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas en medio de un nuevo cruce diplomático con el Reino Unido, luego de que Londres volviera a defender el principio de autodeterminación de los isleños. “Rechazamos la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos”, respondió la Cancillería.
En su cuenta de X, el canciller Pablo Quirno dejó sentada la postura del país sobre Malvinas, luego de que se revelara que Estados Unidos consideraba retirarle el apoyo a Reino Unido en el diferendo sobre las islas debido a su falta de apoyo en la guerra de Medio Oriente. "La ocupación de 1833 fue un acto de fuerza contrario al derecho internacional de la época que vulneró nuestra integridad territorial y dio inicio a una situación colonial que persiste", expresó.
“Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas”, citó el presidente Javier Milei, replicando un texto compartido por su funcionario.
El canciller subrayó que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció la existencia de una disputa de soberanía y, mediante la Resolución 2065 (XX), instó a la Argentina y al Reino Unido a resolverla por la vía de negociaciones bilaterales. "Este llamado ha sido reiterado por numerosos pronunciamientos bilaterales y multilaterales, entre los que se destacan el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (C24), la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y sus Estados Asociados, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), los países miembros del Consenso de Brasilia y del Grupo de los 77 y China”, señaló Quirno.
En la misma línea, el canciller expresó: “Rechazamos la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos”. “Los actuales habitantes de las Islas Malvinas no han sido nunca reconocidos como un ‘pueblo’ por las Naciones Unidas. No resulta aceptable que los habitantes de las islas se conviertan en árbitros de una disputa territorial en la que su propio país, como población implantada, es parte. Por ello tampoco tiene validez el pretendido “referéndum” de 2013″, precisó.
La respuesta fue redactada tras los dichos del vocero del primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, quien había manifestado que “las Islas Falkland han votado abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar, y siempre hemos apoyado el derecho de los isleños a la autodeterminación y el hecho de que la soberanía reside en el Reino Unido".
"El derecho de los isleños a la autodeterminación es primordial, y la soberanía recae en el Reino Unido", expresó el vocero británico.
“Por todos los elementos señalados, la República Argentina manifiesta, una vez más, su disposición a reanudar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido que permitan encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía y dar fin a la situación colonial especial y particular en las que están inmersas”, expresó Quirno en el comunicado.
Por último, agradeció a “toda la comunidad internacional el apoyo recibido a los derechos soberanos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. ”Por historia, por derecho y por convicción: las Malvinas son argentinas“, finalizó.