Esa dinámica golpeó con mayor dureza a los jóvenes menores de 29 años, que en ese período registraron un aumento de la desocupación: pasó del 13,2% al 16,6%, mientras que se identificó que el 57,6% de los ocupados de ese segmento etario tenía un empleo informal. "Los jóvenes parecen estar absorbiendo con más intensidad la reestructuración económica, combinando mayores dificultades de acceso al trabajo con una inserción predominantemente informal", destaca el informe.
Además, los ingresos familiares continúan en retroceso tras las sucesivas caídas observadas desde septiembre de 2025 y el aumento de los costos fijos. Los ingresos disponibles de los empleados registrados (14,5 millones de personas) cayeron 2,1% en mayo, se hundieron 5,1% interanual y quedaron 16,5% por debajo del nivel promedio de enero-septiembre de 2023, según datos de Equilibra.
Al desagregar, los asalariados formales privados tuvieron una baja mensual del 3% del poder adquisitivo y acumulan un retroceso del 3,3% interanual. En tanto, los empleados públicos sufrieron una caída más leve en el mes (-1,3%), pero en el último año sus ingresos se retrajeron 10,1%.
En paralelo a la caída de los ingresos, las principales ayudas sociales, como la AUH, aumentan principalmente al ritmo de la inflación, luego del fuerte incremento real registrado en 2024.
Endeudamiento entre la juventud
Bajo ese panorama económico, los jóvenes de barrios populares consultados por el CIAS para el informe Situación económica y posicionamiento político señalaron en su mayoría que la economía empeoró en los últimos 12 meses (75%), mientras que menos del 10% percibió una mejora respecto de un año atrás.
El 60% de los jóvenes encuestados reconoció que se realizó algún tipo de ajuste en sus hogares. De ese universo, cuatro de cada 10 tuvo que recortar el consumo de alimentos, mientras que otro 18% ajustó en ropa o calzado, el 17% en recreación o salidas y el 14% en servicios (luz, gas/garrafa o telefonía).
Las formas de recortar gastos en las familias de bajos recursos es sobre los alimentos, allí, el ajuste suele comenzar por dejar de comprar carne o suspender la cena de los adultos para que coman los chicos y algunos gastos se discontinúan.
Entre los hogares de los jóvenes que toman deuda para afrontar gastos corrientes, el 57% declaró que debió pedir dinero prestado o tomar un crédito para enfrentar gastos cotidianos (excluyendo la compra de materiales o electrodomésticos).
La modalidad predominante de ese endeudamiento fue a través de canales informales: un 68% recurrió a familiares o amigos, un 39% a prestamistas de barrio y un 19% al comercio del barrio. Cabe destacar que los créditos con prestamistas suelen tener una dinámica diferente a la de otros formatos, ya que, en caso de incumplimiento, pueden ejercer distintas formas de presión para cobrar.
En tanto, el circuito formal tuvo una participación reducida (solo el 6% del universo), con mayor representación de apps o billeteras virtuales que de tarjetas de crédito (21% vs. 18%), reflejando el alto nivel de informalidad laboral de estos segmentos etarios y, a su vez, el mayor costo que implican las entidades no financieras.
Posicionamiento político
Entre la posición política de los jóvenes encuestados se observa una mayor adhesión al peronismo que al liberalismo (67% vs. 25%), con mayoría de varones entre los simpatizantes de La Libertad Avanza (63%), frente al 43% registrado entre quienes se identifican con el peronismo.
Un dato a destacar es que existe una alta retención de voto entre quienes apoyaron a Javier Milei en 2023 (58%), mientras que un 16% de quienes lo votaron actualmente elegiría al peronismo. La Izquierda y el PRO registraron una intención de voto del 3% cada uno, mientras que otro 11% afirmó que votaría en blanco.