"Ser meteorólogo hoy en día es uno de los trabajos más complicados. Tenemos que predecir y anticiparnos al futuro, tratando de comprender algo que todavía sigue siendo muy complejo, como el comportamiento de las masas de aire y la formación de distintos fenómenos meteorológicos", explicó.
Brito señaló que un pronóstico puede ayudar a advertir sobre tormentas severas, inundaciones, olas de calor, sequías o ingresos de aire frío, situaciones que impactan directamente en la vida de la población. "Es un trabajo que requiere mucha responsabilidad", remarcó.
Al recordar cómo surgió su vocación, contó que todo comenzó cuando era adolescente en Aguilares, donde las inundaciones eran frecuentes. "Me preguntaba por qué llovía tanto, por qué se formaba el granizo o por qué nos inundábamos. Quería encontrar la forma de anticipar esos fenómenos para informar a la gente y que pudiera salvar lo poco que tiene ante un evento de lluvias intensas", relató.
También destacó el enorme avance tecnológico que experimentó la meteorología en las últimas dos décadas. "Hace 20 o 25 años no contábamos con las herramientas que existen hoy. Actualmente tenemos satélites de mejor calidad, radares meteorológicos y una gran variedad de modelos de pronóstico que permiten lograr una precisión mucho mayor", indicó.
Por último, Brito comparó el trabajo del meteorólogo con el de un médico. "Tratamos de asistir a un paciente, que es la atmósfera. Analizamos las nubes, la temperatura, la humedad y la presión para anticiparnos a lo que puede ocurrir. Aun con toda la tecnología disponible, la atmósfera sigue siendo, por momentos, bastante impredecible", concluyó.