En este marco LV12 Radio Independencia se comunicó con Joaquín Navajas, uno de los autores de del estudio y director del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Torcuato Di Tella.
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Cómo evitar discusiones innecesarias.
"Hay como una tendencia a querer ganar las discusiones como si fueran un partido de futbol, en lugar de querer construir algo positivo de esas discusiones, ahí el punto clave es empezar a escuchar que es lo que dice esa otra persona y está actitud que uno puede tener frente a una conversación con una persona que piensa distinto puede ser muy iluminadora porque puede llegar a reducir nuestro extremismo en algunas posturas, pero también es una estrategia bastante adecuada para poder cambiar la posición del otro. Si uno escucha primero, es más probable que la otra persona se abra a cambiar la posición que tiene", explicó.
Y continuó: "Hay una realidad y es que no solemos ser muy buenos en identificar los argumentos que están del otro lado, tendemos a simplificar los argumentos de los que piensan distinto porque es más fácil atacarlos después. Entonces, cuando uno se sienta a charlar puede descubrir cosas nuevas y hay trabajos que muestran que existe una discrepancia muy grande entre lo que uno piensa que piensa el otro y lo que verdaderamente piensa".
"Muchas veces no conversamos porque creemos que nos vamos a terminar peleando si o si y eso lo notamos porque si vemos las redes sociales, todas las conversaciones tienen como destino el insulto o un lugar malo. La realidad es que cuando dos personas que tienen postura distinta se juntan en un café y tratan de construir algo juntas, puede que no se pongan de acuerdo, pero empiezan a aprender algo que nos permite, aunque sea vivir en sociedad, porque la contracara de esto es pelearnos, dividirnos y hacer un país cada vez más difícil de convivir", añadió.
Consejos para poder sostener las discusiones
A su vez, brindó algunos consejos para llevar adelante una discusión: "De acuerdo a lo que advertimos con el estudio es que las personas tienen un sesgo pesimista al creer que las conversaciones no van a ir a ningún lugar. Entonces, lo primero que tenemos que tenemos que hacer es estar abiertos a conversar, darse cuenta que las conversaciones son mejores de lo que creemos. Lo segundo es escuchar a la otra persona más que hablar y tratar de entender la postura de la otra persona antes de emitir, interrumpir o proponer una nueva idea".
Una vez que uno escuchó, hay dos formas en las que se puede contraargumentar, mostrándole al otro que está equivocado mediante datos, pero eso no suele terminar muy bien, la gente empieza a desconfiar de los propios datos. Lo que si funciona mejor son las anécdotas, si uno cuenta una anécdota de algo personal que vivió, eso ayuda a que las personas bajen la guardia y empiecen a cambiar de opinión. Una vez que uno escuchó, hay dos formas en las que se puede contraargumentar, mostrándole al otro que está equivocado mediante datos, pero eso no suele terminar muy bien, la gente empieza a desconfiar de los propios datos. Lo que si funciona mejor son las anécdotas, si uno cuenta una anécdota de algo personal que vivió, eso ayuda a que las personas bajen la guardia y empiecen a cambiar de opinión.
"Lo último es argumentar de manera balanceada, por ejemplo, explicarle al otro que eso que dijo está bien, pero también hay otra consideración para tener en cuenta y tratar de inducir un cambio de actitud", finalizó.